Sueños de un desconocido

Por: Víctor Hugo Madrigal Pasillas
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Enfermería General
Publicado: 2014-04-03 10:00:00

Esta vez es diferente ve el mismo camino, se ve el mismo camino con sus árboles frondosos, pero ahora se ve que hay detrás de ellos, se ve un paisaje, un hermoso paisaje es un hermoso desierto con sus fuertes aires levantando la arena y formando tormentas, yo sigo en el mismo lugar donde empieza el gran camino, veo los ventarrones pero no se dirigen hacia mi ni siquiera la arena ni el aire solo lo veo con tal naturaleza como lo ve el mismo sol, veo los árboles que no se mueven ni por la caricias tan bruscas que le hace el viento, tan sólidos y firmes como un enorme muro, eso no me sorprendió, ya caminando ahora no voy solo me acompaña otro ser, voy tomado de su mano mientras caminamos, no quiero voltear a verla, pero a la vez quiero saber quien es, llego a cierto punto de mi conciencia y me decido a voltear rápido y lo que alcanzo haber es que es una mujer, es su rostro, su piel, su mirada, no lo se, es una mujer que nunca había visto no me suelta de la mano y cuando me voltea a ver siento esa fuerza en su mano, con ella me siento muy tranquilo, me gusta su compañía pero a la vez quisiera saber quién es.
Ya escasos metros de la gran puerta yo estaba completamente seguro que seguía la etapa de oscuridad y frió intenso, pero para mi impresión eso ya no se presenta ese frió y oscuridad intenso se convirtió en arena y aire, ya me encontraba en el desierto el mismo que se encontraba atrás de los grandes árboles y seguía caminando con ella, lo extraño es que no veía por ningún lado esa enorme puerta ni siquiera sabia en que dirección caminaba y lo único que veía eran unas enormes montañas, ese aire era mas intenso, y arena y el aire tenía esa gran batalla entre si que parecía nunca acabar, su gran lucha no acariciaba mi cara pero ellos siempre estuvieron presentes durante mi recorrido, volteo para atrás y para mis lados y me sentía solo, si solo, muy solo ella ya no estaba, esta hermosa mujer que me acompañaba, ya no seguía conmigo, sentí un vació dentro de mí, para mí eso no era un obstáculo el que ella no estuviera, seguí caminando rumbo a esas grandes montañas
Caminé durante mucho tiempo y me sentí igual que al principio del camino, si me sentía como si nunca hubiera dado un paso, ya caminando entre montañas y este gran vacío dentro de mí, me veo de repente una sonrisa en la cara porque a lo lejos veía un tipo de puerta y si que lo era creía que era mi puerta la que tantas veces había estado frente a ella y corro hacia ella pero un poco antes de llegar a ella me doy cuenta que no era la puerta que tanto anhelaba ver, pero esto no hizo que quitara mi sonrisa de la cara, esta puerta era diferente, simplemente porque estaba abierta a lo lejos se veía que su interior era oscuro, si a esa oscuridad era a donde iba esta arena y aire a este interior oscuro y parecía que en esta oscuridad iba a terminar su pelea.
Me quede viendo por un buen rato el interior como entraba la arena y el aire y pensaba: Esta puerta esta abierta no hay problema como la otra, no tendré el problema de abrirla, solamente tengo que caminar hacia ella y entraré entonces sabré que hay en el interior de ella.
Y seguí caminando hacia ella para entrar ya estando casi adentro quise voltear hacia atrás para ver lo que dejaba y lo que veía era un hermoso desierto con sus aires fuertes y esas enormes montañas, quería guardarme una imagen de lo que dejaba atrás, en ese momento me dio un sentimiento por algo que conocí y lo dejé por algo que no conozco y me dio su despedida, ya entrando a la puerta me di cuenta que es lo que había detrás de esta oscuridad, vientos y arena no sentía miedo por el a ver entrado y lo que veo es otra vez esta oscuridad y esta inmensa puerta cerrada, si nuevamente estoy aquí frente a mi puerta cerrada es como si nunca me hubiera movido de allí, pero al ver la puerta sentí una dicha enorme, no con ese vacío interno que sentí antes de ella, me dio mucho gusto estar frente a frente otra vez con ella y cuando estaba ahí estaba solo nuevamente, si solo, no me acompañaba esta mujer que ya no vi durante mi recorrido y volteaba hacia atrás y ya no estaba esa puerta obscura si no ese largo y angosto camino con esa vegetación impresionante y en medio de ese camino veo a un hombre alto, que me daba la espalda, traía una vestimenta negra, pero muy brillante, traía entre los dedos de su mano izquierda un puro casi por terminar. Esta persona miraba hacia los frondosos árboles, pero lo que más me llamaba la atención era su sombrero que no era muy grande y que mientras veía los árboles a la vez veía su mano derecha donde traía un reloj grande de bolsillo, parecía como si estuviera esperando a alguien, si, esta persona parecía estar preocupado por alguien o por algo, si yo lo notaba por sus gestos en su cara, y sus posturas típicas de una persona preocupada, aunque no veía muy bien su cara como para saber de quien se trataba solamente lo describiría como el desconocido de esta vereda, poco después esta persona se fue retirando, caminaba rumbo al principio de este mismo camino, lo veía cada vez que se iba retirando ya sin preocupación alguna, y yo seguía aquí con esta gran puerta a mis espaldas todavía sin abrir.




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