El viaje del alma

Por: Jesús Castañeda Bueno
fcq
Ingeniero Químico Ambiental
Publicado: 2014-04-03 10:00:00

El sonido de los árboles rompe las sepulturas e inquieta a la pobre alma condenada al exilio, el estruendo de las voces reclama su frágil nombre y provoca la perturbación de sus melancólicos ojos; el sol incinera todos los espíritus inmundos, la luna y las estrellas se muestran eternamente afligidas, despiertan los jardines tristemente olvidados. Las plantas realizan por última vez la fotosíntesis antes de entrar en una larga agonía. Sólo quiere aquella tierna sustancia que sepas lo importante que es para ella tenerte en su delicada existencia.
Durante extensos letargos está encadenada, encerrada en un cuarto fúnebre, donde su mente experimenta una tristeza mortal al respirar las tinieblas de la noche sin término; de su cabello se construyen  los horrorosos sueños mortales que custodian los confines del mundo, las uñas de sus manos y pies, presa de la naturaleza enfermiza crecen en forma desmedida incrustándose en su piel. Su nombre es grabado en el libro negro de la muerte, su aspecto  desagradable, visiblemente desquiciado. En su rostro sólo reina la terrible mirada de espectro, como un traje mortuorio. Noche tras noche, no hacía más que posarse frente al hueco de la pared y contemplar una hermosa luciérnaga posada sobre la tumba sin cruz que le pertenece.
Aquella alma agoniza envuelta en la proximidad de una muerte hipnótica, donde incontables esencias dan saltos de poseídos al escuchar el infernal coro de hombres aterrorizados por sus propios venenos. En ese lugar sólo se respira una atmósfera bestial, dura y deprimente.
Ahora es liberada de sus cadenas, su piel queda adolorida y brutalmente lastimada, la sangre que brota de sus entrañas descansa sobre el gélido piso como una materia agonizante, el camino tenebroso que falta por recorrer hacia la eternidad vuelve a estar limpio de los tormentos del espíritu. Camina sin rumbo, derrama lo único que queda de sus vagos recuerdos, a veces borrascas de arena trastornan su camino, impidiéndole ver con claridad a través de la ribera nocturna. Cuando de pronto, se abre la tierra, sucumbe ante el abismo producto de la inquisición oscura. En unos instantes su cuerpo choca contra el suelo de un aposento hechizado de horror, sus piernas se quiebran, su cabeza comienza a sangrar debido al impacto con una chimenea cavernosa, pero en aquel lugar, no se le permite morir pese a tales percances, experimenta el dolor de inconmensurables situaciones. Contempla espectros de brasas moribundos reflejados en el suelo. Implora el auxilio del poder superior en todo momento cuando siente cosquilleos y picaduras en su cuerpo, es la antigua ciudad dormida de insectos repugnantes introduciendo su veneno en su sangre contaminada. Se arrastra por el suelo, respira toda clase de bacterias y partículas impuras que introducen su ingrediente genético en sus pulmones. Sus cabellos se hacen más pesados. Es entonces cuando levanta su mirada al cielo y clama de nuevo al Altísimo y despliega el manantial de la sabiduría al depositar su confianza en Aquel que nunca la abandona. De pronto, la luz suprema desactiva los torpedos del abismo y derrama sobre ella el néctar de la paz, el tenebroso viento es íntimamente atacado y obligado a mantener su corazón inmóvil. Después del eco de plegarias, la bienaventurada alma abre sus ojos, Él está allí junto a ella, la mira a los ojos con una dulce sonrisa en sus labios, la cual desencadena su benevolencia y liberta su aliento. 




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