Entropía

Por: Sergio Andrade Ochoa
fcq
Químico Bacteriólogo Parasitólogo
Publicado: 2014-04-03 10:00:00

Loreta siempre fue una mujer diferente. En una ciudad donde la mujer fue castigada con el silencio, Loreta se destacó por su genialidad y por tener la facultad de hablar la lengua de los hombres, el idioma, las letras. Su madre se negó a aplicar la operación que se suele hacer a las mujeres de esta ciudad; rasgando las cuerdas vocales para que estas no tuvieran la facultad de hablar. Así es la vida en nuestra ciudad. Los hombres gritan, cantan, declaman y reclaman, las mujeres obedecen, cocinan y educan, sin embargo, Loreta es la excepción, ella misma se ve como un triunfo de la vida mal hecho, proclamándose a sí misma, heroína de sus propias fallas, justiciera de sus propias angustias, recordando siempre la frase que su madre siempre pronuncio – “La voluntad del hombre es tener poder, los ingenuos no se dan cuenta que el poder es voluntad y que el amor por nuestros errores son lo que nos llevan al triunfo” – de esta forma Loreta le sonreía al fracaso y aprendía de ello, veía al hombre como una losa de papas que debía ser destapada para disfrutarse en una carne asada.


Excéntrica sin duda, Loreta buscaba el camino de la redención consigo misma, estudiaba letras, le fascinaba la buena música y su paladar jamás era feliz sin una copa de vino tinto al término de una buena comida. Loreta lloraba con cada atardecer del otoño, Loreta cantaba cada mañana mientras se cepillaba los dientes, Loreta no entendía los chistes del programa de humor de las diez de la noche. ¿Pero para que decir trivialidades de Loreta que el mundo ya conoce?


Lo que casi nadie suele saber de Loreta, es que ella se ha encadenado a sí misma con sus cadenas del pasado. Loreta por ser una mujer diferente, por ser la única mujer que habla el lenguaje de los hombres, siempre fue atormentada por dos mundos. Por un lado el odio de los hombres, que no justifican el hecho de que una niña creciera y madurara con su estandarte, tan firme. Por otro, por las mujeres que siempre la envidiaron, porque ellas jamás cantarían las canciones que ella canta, porque ellas jamás declamarían una poesía como Loreta lo hace. Así pues, Loreta se termino por marchitar con los reclamos de una sociedad perturbada, una niña diferente tenía que, por consecuencia, crecer, pensar y madurar diferente, reflejándose en ella la angustia de los demás, cargando siempre esa losa de papas, pero siempre sonriendo. Loreta siempre sonreía  a los pesares.


“¿Cuánto crees que tardarás en madurar Loreta? Nosotras debemos matar no solo a nuestras almas jóvenes, sino a nuestras sonrisas de infantes… Somos mujeres lanzadas al fuego para madurar, tenemos la suerte y la desgracia de ser únicas en este lugar. Loreta, tú crecerás y madurarás, morirás y renacerás tantas veces, pero cuando te enfrentes a ti misma, verás que somos parte del cambio constante, misterioso, antiguo y poco predecible” – Loreta recordaba las últimas palabras de su madre. Un cielo azul, plumas de pájaro por todos lados, el infinito…


Lo escucharás, es el viento, te aterrarás, sabes bien que eres una mujer; una mujer no es aceptada en un pueblo de hombres, te aterrarás, tu andar se volverá lento. La gente te mirará de nuevo, como siempre lo ha hecho, como siempre te lo dijo, tu madre tenía razón, tú lo sabes, te tranquilizas, caminas más lento, entre la turbulencia de la ciudad, entre el caos vial, es tu mayor temor, es tu vaso medio vacío, es lo que te deja caer en catarsis. Quieres gritar, pero no lo harás, sabes bien que si lo haces demostraras al mundo que eres una mujer que habla, que canta y declama. No te permitirás tal burla, no te permitirás tanta pena. Esta orgullosa de lo que eres, pero no es sinónimo de aceptación. Así que caminarás por las calles menos pobladas, siempre lo has hecho, caminarás lento, disfrutas de las calles vacías, no hay temor ni prejuicio, solo tú, el sol, y el viento.


Has llegado a tu casa, abrirás la puerta con calma, posaras un momento de pie frente a la puerta abierta, avanzarás, llegarás a la cocina y tomaras un vaso de agua al tiempo, el sonido del tráfico te estresa, aquí estarás a salvo, en tu temple, tu fortaleza. Te sentarás por un momento, suspirarás, será un suspiro lento y agradable, mirarás ahí sentada, en tu cocina, con el vaso en tu mano derecha, el reloj. Mirarás el reloj. Son las 6 de la tarde, es la hora en la que estudias, la hora en la que te olvidas de que el mundo existe y te encierras en las letras, pero primero tocarán la puerta, te asomarás para ver quién es por la ventana, es el joven de la paquetería, te ha traído tu paquete que has estado esperando. Abrirás la puerta, el joven te saludará, te preguntará por tu esposo, pero tú no tienes esposo, eres soltera y vives sola, así que le escribirás en un papel el hecho de que no se encuentra, el te dirá que si puedes firmar de recibido, tu lo aceptará. Él te mirará fijamente, sabe que tienes algo distinto. Te pondrás nerviosa, sudaras frío, firmarás con rapidez y te despedirás, le dirás gracias. Él atónico, te mirará con asombro. Le has hablado, te pondrás aún más nerviosa.


— ¿Puede hablar? – Te dirá. Tú lo negarás con la cabeza y le cerrarás la puerta, te asustarás… dejarás el paquete en el suelo y te dirigirás a darte un baño. “¿Qué has hecho Loreta?” Te preguntarás. El agua tibia caerá sobre tus mejillas, te agrada, te tranquiliza.


PAQUETERIA:


Para: LORETA ARMENDARIZ PALMA
De: ABED ARMENDARIZ CONTRERAS


Amor mío, ¿Cómo has estado? Te extraño demasiado, la angustia de saber que no estoy para protegerte me carcome mis ventrículas, te extraño mucho hija mía,ahora más con la pérdida de tu madre. Me angustia saber que te encuentras deprimida, sin embargo, no te aflijas, te mando en el paquete el diario de tu madre, para que desahogues en él lo que sea necesario.


Siempre me ayudo leer sus palabras de aliento, el conocerla mas ahora que no está me hace sentir que aún la tengo en mis brazos, por eso te lo mando, para que busques consuelo en sus brazos, para que sean tu soporte.


Querida hija, espero volver pronto, pero en este momento el trabajo se encuentra en su última etapa, lo que me hace tener en este momento mi horario saturado, en verdad lamento no poder estar a tu lado en estos momentos tan difíciles, espero y me comprendas.


Te quiere y te desea lo mejor. TU PADRE.


PD. Nunca te avergüences de ti misma. Eres especial. Eres mi hija. Canta cuando quieras hacerlo no te afliges.


Tomarás en diario de tu madre, lo abrazarás con fuerza, llorarás, te acostarás en la cama y lo abrasarás con más fuerza. Lo elevarás con tus brazos extendidos hacia el techo, tu cabellera negra caerá sobre tus ojos, los sacudirás con la mano izquierda, luego abrirás el diario, la primer página esta en blanco. Le darás la vuelta a la página, la siguiente también estará en blanco, la tercera, la cuarta. Todo el diario se encuentra en blanco, sin ninguna palabra, te molestarás, te levantarás y lo lanzarás al suelo. “¿Por qué, me hacen esto?”, gritarás. Saldrás corriendo, saldrás de tu casa y buscarás consuelo con el viento. En el parque principal de la ciudad, cerca de la plaza mayor. Gritarás. Gritarás más fuerte. Más fuerte. La gente te observará, te mirará fijamente. Guardarás silencio. Los hombres te ven con odio. Las mujeres a las cuales se les quito la facultad de hablar te verán con desprecio. Te rodean. Te miran. No eres parte de ninguno de los dos. Entonces lo recordarás.Miraras el cielo. La gente te señala. Estás en tu derecho. Tú lo sabes. Naciste legiblemente mujer. Naciste legiblemente humana. Todo mundo susurra. Todos te ven como un bicho raro. Pero tú has entendido las palabras de tu madre. Eres parte de un todo y por eso te han querido señalar como nada. Cantaras:


“En la tempestad de nuestros corazones, en la angustia de nuestras oraciones, eres tú el servidor de nuestro caos, tu antigua ambición, tu contorno, envuelto en placeres, colores y olores, eres la justicia de mis ambiciones”.


Entonces, enfrente de todos, cantarás más alto, tu voz prodigiosa, tu voz de mujer, a la cual le habías temido, ahora… Ahora la reclamas como tuya, te has liberado de ti misma Loreta. Eres tú misma. La ropa se te caerá. Tu desnudo es perfecto. La gente sorprendida te señala, pero tú eres libre. De tu espalda brotaran dos alas, blancas, grandes, y cantando te elevarás a los cielos y la gente te observará, sorprendida, los has asustado, los has conmovido. Tus alas te elevan hacía el cielo, plumas de paloma, como tu madre lo hizo, ella se elevo y ahora te toca a ti Loreta, eres libre Loreta. Cantarás por ser libre. Y te elevarás sin darte cuenta. Has pasados los edificios más grandes y la gente sorprendida no te han quitado sus ojos sobre ti. Aun te observan. Los cerros están bajo de ti. Te has elevado. Te has liberado de ti misma, de tus temores y de tus tragedias. Ahora eres toda una mujer.


El cuarto de Loreta yace vacío, solo un libro abierto en el suelo. Las hojas en blanco van cambiando poco a poco. Se transforman las páginas. Se reescribirán solas:


Querido Diario:


   Mi hija ha renacido, ha crecido y se ha vuelto una de nosotros…





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