Ética y estética del naufragio

Por: David Arturo Hernández Vega
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Filosofía
Publicado: 2014-04-03 10:00:00

Introducción

El naufragio a través de los tiempos y del arte tiene sus variadas expresiones. También ha sido tema de discusión para muchos, puesto que la gama de sentimientos que en él se pueden encontrar es muy variada, y sobre todo, sentimientos que elevan al máximo a la conciencia y al alma de cualquier ser humano, pues todos somos susceptibles a sentir algo al ver reflejados esos sentimientos de la forma que sea, como en pintura, en letras o de cualquier expresión artística, es algo que nos remueve los sentimientos. El naufragio no sólo es de índole física, me refiero a que no se necesita estar en medio del mar para poder ser un náufrago. Se es también cuando se “naufraga”, por ejemplo, en el amor, cuando se siente la persona en medio del un “mar” de sentimientos encontrados (no es así el amor?), no sabe para dónde ir, siquiera sabe si puede ir, es un viaje de sentimientos y emociones que lo llevan a uno a lugares insospechados en otros tiempos, pero que el corazón reconoce como paraísos. También se puede naufragar al tener un desorden mental, la persona con una disfunción de este tipo puede percibir su naufragio cuando se está en poder de la razón, pero cuando no la tiene es un pequeño náufrago en medio, no sólo del mar, sino de la nada. Con un problema así, él no es el único que naufraga con el problema, sino que se lleva consigo a la familia, sobretodo a la inmediata, todos naufragan, tal vez en el mismo mar, pero no de la misma manera, por ello que no se puedan ver y ayudar a salir, pues su estado les impide hacerlo, tanto para sí, como para los demás. En fin, el naufragio se puede vivir de igual manera (o tal vez peor) de forma sentimental, los sentimientos nos hacen juzgar a nuestro interior, a veces ello nos resulta desagradable, y muchas veces funesto, pero al final, siempre encontramos soluciones, tal vez no a todos nuestros problemas, pero sí a unos que nos han afectado durante largo tiempo dentro de nuestras vidas, mismos que, tal vez, no nos dejaban acrecentar nuestro espíritu, cosa que buscamos durante toda la vida.

Dentro del arte tenemos expresiones del naufragio en algunas de las artes:

En la pintura podemos encontrar exponentes de renombre como a Casper David Friedrich, con los cuadros llamados “El mar de hielo”, a Theódore Géricault con “La balsa de la medusa” y a William Joseph Turner con los cuadros “The shipwreck” y “The slave ship”.
La historia de este último cuadro es el viaje de un barco negrero de 1783, que iba de África a Jamaica. En al transcurso los atacó un tifón y el capitán decidió arrojar a 132 esclavos al mar para cobrar el seguro. En esta época Turner estaba dentro de una campaña antiesclavista. En el cuadro se pudiera observar, desde un punto alejado del suceso, la justicia “cósmica” o de la naturaleza contra las injusticias de los negreros.

La historia del cuadro “La balsa de la medusa” es una historia triste. El hecho fue real. Un barco naufragó cerca de las costas de África, de este barco, gracias a una pequeña barca, unos cuantos hombres pudieron salvarse. En tanto, un barco francés los vio pero no los recogió. Después de un tiempo un barco carguero lo hizo, los náufragos sobrevivieron al hambre y a las enfermedades (algunos) gracias a que se alimentaron de los cadáveres de sus compañeros que habían muerto. El suceso no lo quiso dar a conocer el gobierno francés, pero Géricault lo hizo público haciéndolo en un cuadro de cinco por siete metros aproximadamente. El cuadro lo hizo con cadáveres reales como modelos, aunque a los vecinos les incomodara este “pequeño” y oloroso detalle. El cuadro muestra los sentimientos de los náufragos cuando ven al barco y éste no los recoge. Este fue el cuadro insignia del movimiento romántico francés por lo tétrico y apasionado del mismo.

Casper David Friedrich pintó la travesía de Sir William Edward Parry en su viaje por encontrar un paso del océano Atlántico al Pacífico por Groelandia y Canadá. David d'Angers, un escultor francés, dijo que Friedrich había “descubierto la tragedia del paisaje”,

En la música podemos encontrar a los más variados géneros pero con un mismo tema en común en muchas de las canciones, que ahora vemos, el naufragio, por ejemplo:

“Hay veces que mi alma
baila tangos con la soledad
y necesito de tabla tu amor
para asirme a ella en mi tempestad...
tango miedo, ayúdame a caminar...”

El naufragio que es este fragmento de canción se alcanza a percibir es dentro del amor, necesita a éste como una tabla para tener de donde sostenerse cuando sus fuerzas vea marchar, eso es un estado de desesperación dentro del naufragio, no sabe de dónde más sostenerse, si no es del amor.

Tenemos también la canción “Penélope”, la cual habla de una historia similar a la que se maneja en La Odisea, de hecho, el nombre de la dama que espera a su amado es el mismo: Penélope, la diferencia entre la canción y el texto, es que en la canción el amado sí vuelve, pero por el pasar de los años hace que no lo reconozca, ella se queda, aún después de que volvió, esperándolo.

“Ella despidió a su amor
y empapada en llanto
ella juró que esperaría
miles de lunas pasaron
y ella estaba en el muelle esperando...
y sus ojos se le llenaron de amaneceres...”

Se nos muestra que en esta historia, un tanto similar, la dama lo esperaba con entusiasmo, al pasar del tiempo y no volver su amado, ella enloqueció, al punto de llamarla “la loca del muelle de San Blas”, esta canción nos enseña de la esperanza y el naufragio que se vivió, no sólo de parte del amado, sino de la dama, pues ella anduvo en mares de tristeza e ilusión construyendo en su mente la imagen de cuando su amado volviera, pero esas imágenes no tenían sustento, por ello que no tuviera de donde tomarse dentro de su naufragio; tal vez, por momentos, creía que se podía agarrar de ellos, pero al volver a la realidad se daba cuenta de que no podía hacerlo, y lo único que le quedaba por hacer, esa seguir esperando la vuelta de su amado.

Dentro de la literatura encontramos a uno de los mejores exponentes (si no es que el mejor): la Odisea, de Homero (o de “diferentes Homeros”, tema que no voy a abarcar en este ensayo por ser fuera de la temática central), en él se nos cuenta la historia de Odiseo, quien sufre innumerables aventuras en el mar, y otras tantas en Tierra; cuando sufre aquéllas podemos entrar en materia de un naufragio que ha pasado como parte de la cultura a través de los años, las aventuras de Odiseo son una muestra clara de lo sentido y ocurrido en un naufragio y más aún porque éste dura años, de ahí que podamos ver muchas etapas dadas dentro de las aventuras de nuestro héroe.

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En esta fragmento de La Odisea podemos interpretar que la “banderola” dada por Ino a Odiseo representa la esperanza, es para que se tome de ella y poder nadar sin miedo. Es una forma alegórica de darle ánimo a Odiseo y que no desfallezca en el momento.

“Desde allí navegamos, tristes nuestros corazones, ya que si bien, nos libramos de la muerte, también habíamos perdido a nuestros queridos compañeros”
Se nos enseña en este otro pasaje de La Odisea que en ocasiones para ganar hay que sacrificar otras cosas, aún cuando lo queramos o no sacrificar. En el pasaje se cuenta que se habían librado de la muerte pero sus queridos compañeros no lo habían podido hacer.

Pero el naufragio no en todas las ocasiones es terminar en o con un momento trágico, también le puede servir al náufrago como tiempo para mirar dentro de sí, para encontrar cosas que han estado escondidas o que no se ha dado cuenta de que las respuestas que andaba buscando, siempre han estado dentro de él mismo.

“Cuando recobró el sentido, era ya pasado el anochecer, y se halló a la luz de la Luna y flotando en el océano... el fracaso le pesaba sobre su espalda. Débilmente deseó que el peso fuera suficiente para arrastrarle al fondo, y así terminar con todo. A medida que se hundía, una voz hueca y extraña resonó en su interior. No hay forma de evitarlo. Soy gaviota. Soy limitado por naturaleza... ¡Alas cortas!...!esa es la solución¡ ¡Qué necio he sido! ¡No necesito más que un ala muy pequeñita!... estaba vivo y temblaba ligeramente de gozo, orgulloso de que su miedo estuviera bajo control.”

Aquí podemos ver que el fracaso y el naufragio de alguien puede ser de mucha ayuda en el momento posterior del mismo, nos hace darnos cuenta de cosas que, de no haber sido al fracaso, nunca hubiéramos sabido, como en este caso, Juan Salvador Gaviota encontró la solución después de pensar y reflexionar por qué había fracasado en su intento de volar mejor.

“Naufragué en aguas cristalinas
sabía que no era el mar
no tenían el mismo sabor
y mucho menos el mismo sentido.
Veía que no era el único
no podíamos ayudarnos mutuamente
tenían cara de arrepentimiento
pero sonrisa de gusto
aún cuando por dentro
las aguas cristalinas
quemaban nuestro cuerpo”

En este poema podemos encontrar que la persona se encontraba en un naufragio, como él mismo dice fuera del mar, pero con una sensación similar, se encontraba en una desesperación al no poder encontrar de dónde poder aferrarse, con la poca voluntad que le quedaba, para poder salvarse; estaba con otros náufragos pero sin poder ayudarse entre ellos, esa situación le hacía sentir aún más la desesperación calándole hasta lo más profundo de su corazón. Se le pueden dar muchas interpretaciones a esas “aguas cristalinas” que no eran del mar, pero lo que realmente se quiere decir es que la persona estaba en un naufragio dentro de una adicción terrible: la del alcoholismo, su naufragio está en esas aguas, éstas queman sus cuerpos por dentro, sin que ellos lo puedan ver, los va consumiendo poco a poco, se observan sus caras con una mueca de arrepentimiento, pues alcanzan a percibir un poco de lo que están viviendo pero con una estúpida sonrisa de gusto, puede observar a otros compañeros en la misma horripilante situación pero nada puede hacer para ayudarles hasta que no pueda tocar tierra firme, que, en medio del mar, se ve como algo imposible.

Uno de los naufragios más famosos es el del trasatlántico Titanic en 1912. La historia de este navío es conocida en casi todo el mundo, aparte de por el gran suceso y por la horrible historia, la película que protagonizaran Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, que fue muy famosa por fotografía, efectos y todo aquello que llena los ojos de los espectadores modernos.

Dentro del cine, aparte de Titanic encontramos otra película llamada “El náufrago” protagonizada por Tom Hanks que cuenta la historia de un trabajador de la empresa de paquetería Fedex que, sobrevolando el mar, tiene un accidente el avión, él es el único que se salva, y queda solo en una isla donde pasa muchas aventuras al aferrarse a la vida y aprender a vivir solo.

Conclusión.
El naufragio a través del tiempo ha dejado su huella en las mentes de las personas por verlo como una de las peores tragedias que le pueda pasar a un ser humano, desamparado, con hambre, lejos de su hogar, en medio de una inmensidad, en fin, el estar solo, abarcando todos los aspectos que esta palabra conlleva, es lo que hace pensar a las personas que un naufragio es algo terrible para la vida de cualquier individuo. También se ha dejado ver que, como se ha comentado en clase, el naufragio es muy redituable en cuanto a las artes, ya que, de una desgracia de tal índole como la que manejamos en este ensayo, se puede extraer muchas ideas, se puede exprimir mucho “jugo artístico” de ellas, por eso que, se haya hecho, se haga y que seguramente se seguirá haciendo por mucho tiempo más, aquello de explotar un suceso así.

Me despido con un pensamiento pesimista que me encontré al navegar por Internet el cual creo cualquier náufrago ha tenido, que pesimistamente (válgame la redundancia) creo lleva cierta cantidad de verdad, ya que por cualquier cantidad de esfuerzo que hagamos en la vida, ésta siempre terminará de igual manera: en la muerte. Personalmente no creo esto último, pues pienso que hay que vivir con nuestro mayor esfuerzo y valentía no sólo la vida, sino cada momento de ella. A continuación la frase:
“...tema clásico de la "navigatio vitae", es decir, el viaje de la vida, la cual termina, de forma inevitable, en la muerte. Es, asimismo, el símbolo de la vanidad humana, de la inutilidad de sus esfuerzos.”


Bibliografía.
Homero, La Odisea, Editorial Tomo, México, 2005.
Bach, Richard, Juan Salvador Gaviota, Javier Vergara Editor, Argentina, 1990.




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