La física de Epicuro

Por: Gala Julieta Alvídrez Llanes
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Filosofía
Publicado: 2014-04-03 10:00:00

En el siguiente trabajo, el tema a tratar en esta ocasión será, sobre el atomismo en el pensamiento y conocimiento de Epicuro, la composición de la materia, pues el tenía una concepción bastante importante en su época, aunque basado o influenciado por otro personaje importante llamado Democrito y Leucipo, pero aun así, ambas concepciones son diferentes pues cada uno le dio a su parecer el significado y criterio que en su momento pensaron.
Semblanza
Epicuro (341 a.C.-270 a.C.), filósofo griego nacido en la isla de Samos en el seno de una familia ateniense, educado por su padre de profesión maestro y por varios filósofos. A los 18 años se trasladó a Atenas para cumplir su servicio militar. Después de una breve estancia, en el 322, se reunió con su padre en Colofón, donde empezó a enseñar. Sobre el 311, Epicuro fundó una escuela filosófica en Mitilene, en la isla de Lesbos y dos o tres años después fue director de una escuela en Lampsaco.
De regreso a Atenas en el 306, se instaló y enseñó sus doctrinas a un devoto grupo de seguidores. Como las enseñanzas tenían lugar en el patio de la casa de Epicuro, sus seguidores fueron conocidos como los filósofos del jardín. Tanto mujeres como hombres frecuentaban este lugar, lo que provocó numerosas calumnias sobre sus actividades. Estudiantes de toda Grecia y Asia Menor acudieron para incorporarse a la escuela de Epicuro, atraídos tanto por su carácter como por su inteligencia.
Epicuro fue un autor prolífico, según algunos historiadores, dejó a su muerte, 300 manuscritos, incluyendo 37 tratados sobre física y numerosas obras sobre el amor, la justicia, los dioses y otros temas. De sus escritos, sólo se han conservado tres cartas y algunos fragmentos breves, incluidos en la biografía de Diógenes Laercio. Las principales fuentes sobre las doctrinas de Epicuro son las obras de los escritores romanos Cicerón, Séneca, Plutarco y Lucrecio, cuyo poema De rerum natura (De la naturaleza de las cosas) describe el epicureismo en detalle.
Según los epicúreos, el saber por el simple hecho de saber, carece de sentido, el saber, es necesario para la vida, y su valor es conocido por su utilidad para ella. La filosofía ha de conducirnos a la felicidad y el saber adquiere valor en cuanto nos lleva en esa dirección.
A grandes rasgos Epicuro enseñaba que la filosofía no era meramente teórica, sino eminentemente práctica, encaminada sobre todo a procurar el sosiego necesario para una vida feliz y placentera en la que los temores al destino, los dioses o la muerte quedaran por siempre eliminados. Para ello se apoyó en una teoría del conocimiento empirista, en una física atomista y en una ética hedonista.
La historia de la física
Es útil recordar las distintas posiciones tomadas a través del tiempo por los físicos frente a la naturaleza. Se intentara resaltar los adelantos de la ciencia reciente, aunque no podrá tratarse de la mayor parte de la física contemporánea dada su enorme extensión y la dificultad de hacer la historia de doctrinas que están todavía en desarrollo. Por esto, ocupará más espacio la física griega, ya que su examen permite esclarecer muchos aspectos de la física reciente.
En segundo lugar, habrá que dejar aparte la crónica histórica, para atender más bien al desarrollo de los fundamentos de la física y las evoluciones que condujeron a todos los cambios relevantes que la caracterizan. Puede apreciarse hasta qué punto esta ciencia es dinámica, no sólo en la experiencia moderna, sino también en su pasado.
La física antigua griega
La filosofía griega quiso dar una interpretación racional a los acontecimientos naturales, y la ciencia moderna surgió como parte autónoma de la cultura humana, separándose del dominio del dogmatismo filosofo medieval. El estrecho nexo entre ciencia y filosofía griega proporcionó la necesaria disposición para la abstracción sistemática. En el siglo III, con Arquímedes,
Se llegó a tomar conciencia de que no puede realizarse ningún progreso sin la continuidad del trabajo de muchos (siempre que sigan el mismo método); así, puede verse que Séneca concebía la comprensión de los cosmos como un proceso histórico, un quehacer sin fin. Anaxagoras prefirió contemplar el aspecto continuo de la materia y afirmó que el éter tenía un movimiento constante circular y arrastraba consigo las estrellas. El proceso científico adquirió en el siglo V a. C. muchas características que no perdió en lo sucesivo.
Mas adelante aparecieron los atomistas: Leucipo, Demócrito y después Epicuro y Lucrecio.
La física atomista de Epicuro
Retomó para su física, lo enseñado de sus contemporáneos, Democrito y Leucipo, pero siendo muy cuidadoso y haciendo un esfuerzo muy grande para no caer en un determinismo, el pensaba que era la física quien debía encajar en su sistema y no al revés.
Como Demócrito, Epicuro pensaba que la realidad estaba compuesta por átomos perfectos, sin partes, cuyas mezclas en el vacío conformaban todas las cosas. Por medios de los átomos percibimos. Nuestra vista tiene una afinidad con lo percibido. Nosotros también estamos compuestos por átomos diversos, compuestos al azar. La experiencia deja en la mente, la impronta de sensaciones pasadas, que nos permite lanzar anticipaciones, sobre las cosas. Conocemos, por tanto, anticipando experiencias y teniendo por base experiencias sensibles previas. Lo que nos acerca al conocimiento de la verdad, es por tanto, la vía de los sentidos, el mecanismo de las anticipaciones, pero esto no sirve de nada, si no le añadimos un criterio: la cercanía al placer y el distanciamiento al dolor.
Epicuro defiende, que todas las nociones provienen de la experiencia y de las huellas que ella deja en la memoria. Ahora bien, la inteligencia puede a partir de lo atestiguado por los sentidos, intuir la existencia de causas ocultas o sustraídas a la experiencia directa. Aquí entran en juego las proyecciones imaginativas que permiten a Epicuro llegar a los conceptos capitales de su física. El átomo y el vacío no son realidades directamente perceptibles, sino que son fruto de un conocimiento racional que viene, eso sí, exigido por lo que nuestros sentidos perciben directamente. “La enseñanza de la física esta basada por completo en los conceptos de átomo y de vació; los átomos y el vacío son elementos que componen el mundo sensible.”
Según la física de Epicuro toda la realidad está formada por dos elementos fundamentales. De un lado los átomos que tienen forma, extensión y peso, por otro el vacío que es el espacio en el cual se mueven esos átomos.
“Si no existiera lo que denominamos vacío, espacio y realidades intangibles, los cuerpos no tendrían lugar alguno donde estar, ni tampoco por donde moverse”
Epicuro va a tratar de construir una ciencia que fundamente su concepto de la naturaleza humana y que sirva de base para su ética.
Si bien Democrito trata de explicar la creación del universo y lo que en el ocurre, por medio del “atomismo”. El nombre de átomo significa en griego “sin división”. Para Demócrito, los átomos son todos iguales, aunque pueden diferir ligeramente en su forma, lo que explicaría los distintos estados de la materia.
Al afirmar que la naturaleza es una realidad material para cuya explicación no se necesita recurrir a realidades no materiales, como los dioses, Epicuro entronca con la tradición atomista de Demócrito.
El cosmos está formado por una infinidad de átomos incorruptibles, ya que “nada nace de la nada”. Dado que el movimiento es un dato irrefutable de los sentidos, debe existir el vacío que lo posibilite. Si todo el espacio estuviera lleno (de átomos), el movimiento no sería posible. “Nada nace de lo que no existe, puesto que, si así fuera, cualquier cosa habría nacido de cualquier cosa, sin necesitar para nada semilla alguna.”
El mundo, existente desde siempre, sin principio ni fin, se compone, pues, de átomos que se mueven en el vacío. De la unión y separación de estos átomos (indivisibles) surgen la pluralidad de cuerpos, sujetos a generación y corrupción. “El universo es infinito; la consecuencia de esto es que el universo, al no tener extremo, no tiene fin, y, al no tener fin, será infinito y no finito.”
Epicuro nos presenta, o nos da a conocer 12 principios elementales de su física, aunque algunos estas modificados pues fueron retomados del pensamiento de Demócrito, “el motivo de estas modificaciones, y aquí radica su gran interés, es casi siempre ético”
A continuación mencionaré algunos de los principios que Epicuro dio a conocer, a mi parecer los más importantes, pues sería un poco repetitivo mencionarlos todos. La materia es increada, la materia es indestructible, el universo esta formado por cuerpos sólidos y de vacío, el vacío es infinito en extensión, la velocidad del movimiento atómico es uniforme, entre muchos otros.
Epicuro también piensa que los átomos, poseen tres propiedades importantes: el tamaño, la forma y el peso. El peso (característica que no aparece en Demócrito) explica los movimientos de caída. Los átomos pueden también experimentar cambios en la dirección de su movimiento provocados por los choques. Epicuro introduce además un tercer tipo de movimiento, la declinación (el clinamen de Lucrecio). “La naturaleza del vacío, es la que delimita cada átomo en su individualidad, la dureza de los átomos hace que salgan despedidos impetuosamente a una distancia, al choque con otros átomos.”
En concreto este principio responde a una triple necesidad: explicar el origen de los mundos; destruir la idea de un fatalismo inevitable al sustituirla por la contingencia; hacer posible en el alma la espontaneidad y, en el hombre, la libertad de la voluntad y la autonomía a la cual aspira el sabio. Por lo tanto los átomos son unidades indivisibles y es aquí donde se encuentra el alma que es materia y muere con el cuerpo, entonces según Epicuro, no debemos temer a la muerte. Niega la inmortalidad del alma, las distintas cosas que en el mundo hay, están combinadas por distintas clases de átomos, El ser humano, de la misma forma, no es sino un compuesto de átomos. Incluso el alma esta formada por un tipo especial de átomos, mas sutiles que los que forman al cuerpo, pero no por ello deja de ser el ama material. Debido a ello, cuando el cuerpo muere, el alma muere con él.
Las teorías físicas de Epicuro tienen una intencionalidad polémica y una orientación ética puesto que se propone erradicar mitos y supersticiones para que el hombre pueda vivir feliz y sin miedos. Epicuro no negó la existencia de dioses, pero mantuvo con fuerza que como "seres felices e imperecederos" podían no tener nada que ver con los asuntos humanos, aunque gozaran contemplando la vida de los buenos mortales.
El miedo a los dioses es absurdo, nos dice Epicuro, pues éstos en nada intervienen en los asuntos humanos y no se mueven por la ira ni la cólera ni tantos otros sentimientos que comúnmente se les atribuyen. Por el contrario, los dioses deberían ser un modelo de virtud y de excelencia a imitar, pues viven en armonía mutua manteniendo entre ellos relaciones de amistad.
La verdadera religión descansa en una contemplación similar por parte de los humanos de las vidas ideales de los dioses elevados e invisibles.
Se presenta como un adversario de la religiosidad popular y de la teología astral de Platón. No ve pues, carácter divino en la naturaleza ya que esta no ha sido creada por los dioses para provecho del hombre ni tampoco intervienen los dioses en los acontecimientos naturales. El hombre es un cuerpo que se disuelve con la muerte.
Con respecto a la totalidad de la realidad Epicuro afirma que ésta, como los átomos que la forman, es eterna. No hay un origen a partir del caos o un momento inicial. Tal y como leemos en la Carta a Herodoto: "Desde luego el todo fue siempre tal como ahora es, y siempre será igual."
“Los principios de las cosas, son la naturaleza de los cuerpos, átomos o indivisibles. Aún el universo es infinito e ilimitado: por que lo que es limitado tienes término o extremo: el extremo se mira por causa de otro: así lo que no tiene extremo, tampoco tiene fin; lo que no tiene fin es infinito y no limitado. El universo es infinito.”
La física de Epicuro, se basa también, de la introducción de una cierta idea de libertad o de azar, es decir, la posibilidad de que los átomos experimenten espontáneamente ocasionales desviaciones en su trayectoria y colisionen entre sí. En este sentido, el universo concebido por Epicuro incluye en sí mismo una cierta contingencia, aunque la naturaleza ha sido siempre como es y será siempre la misma.
El movimiento de los átomos en el vacío no se debe a un supuesto torbellino original, como sostenía Demócrito, sino a su peso. Epicuro afirmó además que los átomos podían desviarse espontáneamente de la línea recta de caída produciéndose choques entre ellos. Éste es un principio evidente del cosmos que no procede de la sensación y la contemplación de este universo que permanece inmutable a través del cambio. Es uno de los pilares fundamentales en los que se cimienta la serenidad a la que el sabio aspira.
Contradiciendo al pensamiento de Demócrito a Epicuro le interesa destruir el concepto de que hay un dios que mueve los hilos del universo, dice también que los átomos pueden desviarse de su camino espontáneamente (así define la libertad del hombre). Sin embargo, el mecanicismo esta presente por que nada en la naturaleza sucede porque exista algún fin. El azar del movimiento de los átomos es la causa de cuanto todo acontece y no se incluye la intencionalidad divina en la constitución de los mundos. Era preciso que la libertad estuviera en el fondo de la misma materia.
La diversidad de seres se explica por la diversidad de átomos que constituyen el compuesto: aun siendo la unidad mínima material, los átomos no son iguales; varían sus tamaños, formas y pesos, es decir: cualitativamente son heterogéneos. Esta última característica origina que sus movimientos naturales sean "hacia abajo". El peso es condición necesaria para el movimiento.
Debido a su peso los átomos se desvían impredeciblemente de su curso, chocando y entrelazándose unos con otros hasta formar un compuesto temporal y aparentemente estables. Esta "desviación" es accidental, lo que apoya su tesis de que la naturaleza no se rige por leyes necesarias, sino fortuitas.
La física de Epicuro elimina todo teologismo y finalismo, fortaleciendo el propósito de su filosofía: liberar a los hombres de los terrores al designio divino, la muerte y el destino. El universo no posee finalidad alguna, siendo todo fruto del azar.
Referencias:

i Benjamín Farrington: la rebelión de Epicuro, p. 153
ii José Vara: Obras completas de Epicuro, p 51
iii José Vara: Obras completas de Epicuro, p 51
iv José Vara: Obras completas de Epicuro, p. 52
v Benjamín Farrington: La rebelión de Epicuro ,p.154
vi José Vara: Obras completas de Epicuro, p. 53
vii Epicuro. De la naturaleza, p. 257


Bibliografía
 Antología de los estoicos antiguos: traducción: Martín Sevilla Rodríguez.
 José Vara: Obras completas de Epicuro, Ed. Cátedra.
 Maria Daraki: El mundo helenístico: cínicos, estoicos y epicúreos: Madrid, España, Ed. Akal, 1996
 Martha Nussbaum: La cirugía epicúrea: Barcelona, Ed. Paidos, 2003
 Benjamín Farrington: La Rebelión de Epicuro: traducción: José Cano Vázquez, Barcelona, Ed. Lara, 1983
 Tito Lucrecio: De la naturaleza de Epicuro: México, Ed. Porrúa, 2000
 www.cinicos.com



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