La felicidad

Por: Cristina Giselle Caballero Arreola
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Filosofía
Publicado: 2014-04-03 10:00:00

Los seres humanos tenemos una cantidad impresionante de propósitos a lo largo de nuestra vida, siempre estamos en proyecto y casi siempre proyectamos mas de lo que logramos  alcanzar, muchas veces, aun cumplidos en su totalidad nuestros deseos y metas, nos sentimos frustrados, al no poder alcanzar una fuente de felicidad inagotable, queremos alcanzar una felicidad plena y eterna, o bien, una respuesta que satisfaga nuestras mas grandes dudas de por qué no poder llegar a ser totalmente felices, todo el tiempo.
El asunto fundamental de la Ética es la felicidad humana, más no una felicidad ideal y utópica sino aquella que es accesible, practicable para el hombre.
Para comprender el significado de lo ético, lo primero que hace falta es entender que la finalidad de la vida humana no estiba solo en sobrevivir, es decir, en continuar viviendo; si la vida fuese un fin en sí mismo, si careciese de un "para que" no tendría sentido.
Cuando el hombre piensa a fondo en sí mismo, se da cuenta de que con vivir no tiene suficiente: necesita vivir bien, de una determinada manera, no de cualquiera. Dicho de otro modo: vivir es necesario pero no suficiente. De ahí que surja la pregunta: para qué vivir (la cuestión del sentido) y, en función de ello, cómo vivir. Justamente ahí comienza la ética.
Existen muchas concepciones de la felicidad, aunque ésta se puede alcanzar por diferentes medios, llevar una vida feliz consiste en definitiva en ser bueno, muchas de las concepciones de felicidad están ligadas con el placer, pues este concepto para muchos filósofos ha sido considerado en sentido muy general, una sensación placentera aquella que te lleva al mas alto punto del sentirse bien, de disfrutar la búsqueda del placer es necesario distinguir aquellos deseos que son naturales y necesarios, como el placer de calmar el hambre, o la sed, porque no es mas placentero aquello que se tiene cuando mas se desea. Aquellos placeres que son naturales y no necesarios, como el placer de seguir comiendo y bebiendo aunque el hambre y la sed hayan sido satisfechas.
Además del placer, se es feliz al estar a gusto en las condiciones en las que se encuentra, con la realidad que le rodea, con las personas que está, como se ve, como se siente consigo mismo; por que si se es feliz, se podrá hacer feliz a los demás.
Al tratar el tema de la felicidad nos hemos abierto a una gran interrogante: ¿quién es realmente el ser humano?, que ha sido brevemente contestado haciendo referencia al carácter trascendente de la persona, que busca conocer, que es, existe e intenta  ser feliz.
La filosofía de Aristóteles marca una actitud netamente distinta a la de otros grandes pensadores, su pensamiento ha marcado la historia hasta nuestros días y seguirá haciéndolo.
Conozcamos un poco acerca de la vida de este filósofo.
Nació en Estagira (actual ciudad griega de Stavro, entonces perteneciente a Macedonia), razón por la cual también fue conocido posteriormente por el apelativo de El Estagirita. Hijo de un médico de la corte real, se trasladó a Atenas a los 17 años de edad para estudiar en la Academia de Platón. Permaneció en esta ciudad durante aproximadamente 20 años, primero como estudiante y, más tarde, como maestro. Tras morir Platón (c. 347 a.C.), Aristóteles se trasladó a Assos, ciudad de Asia Menor en la que gobernaba su amigo Hermias de Atarnea, de quien fue consejero. Allí contrajo matrimonio con una pariente de éste (posiblemente su sobrina o su hija), llamada Pitias. Tras ser capturado y ejecutado Hermias por los persas (345 a.C.), Aristóteles se trasladó a Pela, antigua capital de Macedonia, donde se convirtió en tutor de Alejandro (más tarde Alejandro III el Magno), hijo menor del rey Filipo II. En el año 336 a.C., al acceder Alejandro al trono, regresó a Atenas y estableció su propia escuela: el Liceo.
Sus obras abarcan casi todo el saber de su tiempo: lógica ("Organon"); biología ("Historia de los animales"); filosofía natural ("Del caelo" y "Física"); ontología ("Metafísica"); psicología ("Del alma"); ética ("Etica a Nicómaco"); política ("La Política"); gramática ("La retórica"); estética ("La poética"). La filosofía de Aristóteles es realista (no en el exacto sentido que tomó la posterior filosofía con ese nombre): la realidad por excelencia es el ser natural individual. El hombre, (compuesto por materia o cuerpo y forma, o alma), es un ser perecedero y racional. De ahí parte su planteamiento ético: el bien y la felicidad consisten, en última instancia, en la vida contemplativa, en la que el hombre alcanza la perfección propia de su esencia o racionalidad. La doctrina política de Aristóteles parte también de su concepción antropológica: el hombre es, por su esencia, un ser social. Fue creador de la teoría de que el mundo siempre existió.
Aristóteles escribió dos obras sobre ética: Ética a Nicómaco, consta de diez libros. Ética a Eudemo que consta de cuatro libros. La Gran Ética probablemente no es obra suya, sino de un recopilador. Según el filósofo, toda actividad humana tiende hacia algún fin/bien. La ética de Aristóteles es una ética de bienes porque él supone que cada vez que el hombre actúa lo hace en búsqueda de un determinado bien. El bien supremo es la felicidad, y la felicidad es la sabiduría (el desarrollo de las virtudes, en particular la razón).
La actividad contemplativa es, en efecto, la más alta de todas, puesto que la inteligencia es lo más alto de cuanto hay en nosotros, y además, la más continua, porque contemplar podemos hacerlo con mayor continuidad que otra cosa cualquiera.
Debido a que gran parte de las discusiones y debates se desarrollaban mientras maestros y estudiantes caminaban por su paseo cubierto, sus alumnos recibieron el nombre de peripatéticos. La muerte de Alejandro (323 a.C.) generó en Atenas un fuerte sentimiento contra los macedonios, por lo que Aristóteles se retiró a una propiedad familiar situada en Calcis, en la isla de Eubea, donde falleció un año más tarde.

Diferentes conceptos de felicidad

Filosóficamente la felicidad es en general, un estado de satisfacción debido a la propia situación en el mundo. El concepto de felicidad es humano y mundano. Nació en la antigua Grecia, cuando Tales de Mileto afirmó que es sabio «quien tiene un cuerpo sano, fortuna y un alma bien educada» (1).La buena salud, el buen éxito en la vida y en la propia formación, que constituyen los elementos de la felicidad, son inherentes a la situación del hombre en el mundo y entre los otros hombres.
Demócrito, de modo más o menos análogo, definió la felicidad como «la medida del placer y la proporción de la vida» (2), o sea como el mantenerse alejado de todo defecto y de todo exceso.
La búsqueda del origen del concepto de felicidad en la antigua Grecia revela que la idea más antigua que se asoció a esta noción es la de buena suerte. Probablemente, Demócrito fue uno de los primeros filósofos de occidente en reflexionar sobre las condiciones de una vida feliz. De la misma manera que, casi seguro, también fue éste uno de los primeros pensadores en sostener de manea clara que la bienaventuranza no depende tanto de la buena suerte o de las circunstancias externas, del destino o de Dios, como de nuestra estructura mental. La felicidad es un experimento y no una teoría, también para Wittgenstein o la psicología humanista. Demócrito nos propone una clase de sabiduría intrépida que desbanca a la ética “ahora-y-aquí”. El miedo es el principal elemento que reprime con más fuerza la felicidad.
Buena parte del pensamiento moderno y de la psicología contemporánea han compartido esta idea. La primera lección, por tanto, se podría resumir con una metáfora líquida: para aprender a nadar en el mar de la felicidad te tienes que tirar al agua.
El filosofo ateniense del siglo IV a.C., Epicuro, proponía una vida de continuo placer como clave para la felicidad, pues ese era el objetivo de sus enseñanzas morales. Este placer no debía limitarse solo al cuerpo, si no que debía ser también intelectual, ya que el hombre es un todo, “todos los hombres tienen naturalmente el  deseo de saber, el placer que nos causan las percepciones de nuestros sentidos, son una prueba de esta verdad” (3).
Además para Epicuro  la presencia del placer o felicidad era un sinónimo de la ausencia del dolor, o de cualquier tipo de aflicción: el hambre, la tensión sexual, el aburrimiento, etc.
La felicidad es el equilibrio perfecto entre la mente y el cuerpo que proporciona serenidad, que los epicúreos denominaban ataraxia.
Si el máximo bien que un hombre puede alcanzar es la felicidad (eudaimonía), ésta se identifica con el placer, como ya lo había mencionado que es entendido como la ausencia de dolor y tranquilidad del alma, entendiéndolo también como la libertad, pues si el alma esta libre de cualquier perturbación, o mal humano divino, como lo es la religión, los dioses, la política, entonces se llevara una vida plena.
Pero no todos los placeres son escogidos, ya que algunos pueden producirnos, a la larga, dolores mayores. Debemos hacer una comparación racional entre las ventajas y desventajas para conseguir un máximo de placer y un mínimo de dolor, utilizando las virtudes como medios, no como fines (telos), para alcanzar la felicidad.
Por otra parte una de las tesis del movimiento Cínico, afirmaba que la felicidad esta al alcance de cualquier persona dispuesta a entregarse a una ejercitación física y mental adecuada, que la esencia de la felicidad es el autodominio que se manifiesta, en la capacidad para poder vivir felizmente, incluso en circunstancias sumamente diversas.
La persona feliz, es la únicamente sabia, soberna y libre; y los principales impedimentos para la felicidad son falsos juicios de valor, junto con los trastornos emocionales y el carácter vicioso que domina estos juicios falsos.
Así como para Aristóteles, que parte de un saber común; y dice que  tienes que aprender a vivir, viviendo…
La relación que a menudo se ha establecido entre felicidad y placer tiene el mismo significado, o sea, es la conexión entre el estado definido como felicidad y la relación con el propio cuerpo, con las cosas y con los hombres, pero para  Aristóteles  el placer es fugaz y para el tiene mas valor lo eterno.
Aristóteles dedica dos libros a la felicidad en una de sus grandes obras como lo es la ética Nicomáquea, trata sobre la vida buena, de las inquietudes del hombre o del actuar puramente humano, partiendo de un saber común, Aristóteles sostiene que todos los hombres están de acuerdo en llamar “felicidad” a la unidad presupuesta de los fines humanos, el bien supremo, el fin último, pero que es difícil definirla y describirla. De ahí se aprecia la diversidad de opiniones respecto a cómo entender la felicidad; placer para algunos; honores, para otros; riqueza, de acuerdo a otros puntos de vista. Pero los bienes deben ser algo propio, porque por ejemplo, el honor es por parte del que honra y no del honrado. Pero, para
Aristóteles, éstos no son más que bienes externos que no son perseguidos por sí mismos, sino por ser medios para alcanzar la felicidad, ya que es ésta la única que se basta a sí misma para ser autárquica y perfecta. Los demás bienes externos se buscan porque pueden acercarnos más a la felicidad, aunque su posesión no implica que seamos íntegramente felices. Puesto que no por poseer riquezas garantizamos nuestra felicidad. Tampoco solamente la consecución del placer nos hace felices. Normalmente necesitamos algo más para serlo y eso nos distingue de los animales. Sin embargo, aunque estos bienes particulares no basten, ayudan, y en esto Aristóteles mantiene una postura moral bastante desmitificada y realista, el bien no puede ser algo ilusorio e inalcanzable. Sin ciertos bienes la felicidad será casi imposible de alcanzar.
Toda actividad humana tiene un fin, todo lo que realizamos lo hacemos con el afán de conseguir o lograr algo; aspiramos a algo grande, que trascienda, que nos haga sentir plenos…; existen diversos fines por realizar pero todos tienen un fin ultimo, el que le da sentido a todas las actividades que se realizaron para llegar a el, el hombre aspira a algo mayor y lo hace porque no es perfecto, existe, esta en camino y desea porque carece.

Pero la felicidad ¿Es un estado o una búsqueda?

Para Bertrand Russell, la felicidad  no es un estado sino una búsqueda dedicada a quitar obstáculos, una búsqueda que pueda saciar  nuestros mas grandes deseos y llegar a ella no solo de manera parcial ni limitada, sino que sea constante, pues depende de uno mismo y del as circunstancias en las que estemos. “La receta de la felicidad es muy sencilla” (4), cada uno de nosotros contribuimos a nuestra propia felicidad, con nuestras acciones diarias, gozando de lo que el mundo nos ofrece.
Para Aristóteles la felicidad es una actividad conforme a la virtud como lo menciona en el libro I sobre la felicidad de la ética Nicomáquea.


La felicidad es una actividad de acuerdo con la virtud


Vivir conforme a la virtud significa que la razón, la actividad racional, es la que dirige y regula todos los actos del hombre, toda la conducta humana; en esto consiste la vida virtuosa.
La virtud es preciso conquistarla día a día, tras largo y penoso ejercicio. La felicidad consiste fundamentalmente en vivir de acuerdo con las cualidades propias y características del ser humano. Se trata de vivir conforme a la naturaleza de cada uno.
Algo es bueno o malo respecto a una función que realice bien o mal, según que posea o no la correspondiente eficacia o virtud. El buen hombre es el que vive bien. La virtud consiste en el término medio entre dos extremos; no se trata de la media  matemática, pues en la Ética no puede exigirse la misma exactitud que en otras ciencias; este término medio no es ni puede ser uno, ni único, ni idéntico para todos.
Algunos dirán que la felicidad consiste en obtener todo lo que deseamos. Uno desea un coche, lo obtiene y es feliz. Deseamos cosas, el logro, el éxito, llegar a ser virtuosos... y si lo conseguimos somos felices y si no las conseguimos somos desdichados. Así, lo que muchos llaman felicidad es obtener lo que desean.
Para Aristóteles la felicidad es el fin supremo del ser humano y consiste en ciertas acciones y actividades, el hombre feliz vive bien y obra bien. “Nuestro razonamiento esta de acuerdo con los que dicen que la felicidad es la virtud o alguna clase de virtud, pues la actividad conforme a la virtud es una actividad propia de ella” (5), para Aristóteles la virtud ni es el exceso, ni el defecto es el termino medio, porque para lo que unos parece que la felicidad es la virtud a  otros la prudencia, a otros cierta sabiduría, a otros estas mismas cosas o algunas de ellas, acompañadas de placer o sin el. Así lo menciona en la ética Nicomáquea, todas estas concepciones aciertan en un punto, el hombre virtuoso ya tiene el placer porque el placer es intrínseco a la acción.
Todos los seres humanos aspiramos al placer, porque todos deseamos tener lo bueno y lo excelente, pero cada uno de nosotros nos encontramos  placenteros, en cada una de nuestras propias actividades, que por si mismas no lo brindan.
“En la vida  los que actúan rectamente alcanzan las cosas buenas y hermosas y la vida de éstos es por si misma agradable” (6), esto es que el placer es algo que esta en el alma, para cada quien es placentero hacer lo que deseamos hacer, nuestra vida es acción, es actividad,  y estas son las que nos hacen ser felices o infelices.
Buscamos la felicidad por medio de cosas, de pensamientos e ideas, a través de la relación. Por lo tanto, se vuelven sumamente importantes las cosas, la relación y las ideas, no la felicidad. Cuando buscamos la felicidad por medio de algo, ese algo adquiere un valor mayor que la felicidad misma. Buscamos la felicidad en la familia, en la propiedad, en el nombre, entonces, la propiedad, la familia, el nombre, adquieren una extrema importancia, ya que la felicidad es buscada a través de un medio; de esa manera, el medio destruye al fin.
¿Puede la felicidad hallarse a través de algún medio, de alguna cosa hecha por el hombre o por la mente? ¡Las cosas, las relaciones y las ideas son impermanentes y siempre terminan por hacernos desdichados! Las cosas son impermanentes y se gastan y se pierden; la relación constituye una fricción constante, y la muerte espera; las ideas y las creencias carecen de solidez, de permanencia. Buscamos la felicidad en ellas, sin darnos cuenta de su impermanencia. Así es como el dolor se convierte en nuestro constante compañero.
Mientras estemos vivos, disfrutemos moderadamente de los placeres de la vida, sin preocuparnos por la muerte, que definitivamente llegará, pero mientras estemos vivos la muerte no está y cuando esté, nosotros ya no estaremos…¿Para que preocuparnos?
Schopenhauer considera, que la única manera de ser feliz es dejando de desear, pues los hombres mas que buscar la felicidad o el placer, los hombres sensatos aspiran más bien a la ausencia de dolor, el hombre siempre esta en constante movimiento, con metas en mente y cada vez que logra alcanzar una, ya tiene otra, al momento de no alcanzarla se ve enfrascado en una lucha sin fin y siente sufrimiento.

La felicidad, la buena suerte y los bienes exteriores

En este apartado Aristóteles expone  la cuestión de si la felicidad esta  en nosotros o viene de una fuente exterior, el azar o los dioses.
No se puede pensar que la felicidad es un don enviado por los dioses porque si fuese así, solo unos cuantos podrían ser felices y no tendría caso realizar buenas acciones porque no tendríamos un fin que perseguir, pues la felicidad esta ligada a un aprendizaje y un ejercicio, ahora bien la suerte o la fortuna es algo inconstante, seria algo incongruente confiar la felicidad a la suerte, por que la felicidad debe ser algo constante; “es feliz quien esta contento con las circunstancias presentes, sean las que quieran, y es amigo de lo que tiene, es feliz aquel para quien la razón es quien da valor a todas las cosas de su vida” (7).
La felicidad no es un fin dominante, es la eliminación de trabas en la que cada ser humano debe mostrarse activo, es la plena realización de las necesidades y deseos de un individuo; no recae en bienes materiales, pues éstos son solo medio para llegar a ella. Debemos buscar la felicidad por sí misma.  
Pero es importante mencionar que Aristóteles en la política, libro IV, capítulo primero habla de la vida perfecta y menciona que “Un primer punto, que nadie puede negar, porque es absolutamente verdadero, es, que los bienes que el hombre puede gozar se dividen en tres clases: bienes que están fuera de su persona, bienes del cuerpo y bienes del alma; consistiendo la felicidad en la reunión de todos ellos”(8) , los bienes exteriores tienen un limite, como cualquier otro objeto y no nos aseguran una felicidad, tal vez si una vida  llena de comodidades, pero nadie dijo que la comodidad trae consigo la felicidad, y las cosas, que se dicen útiles, son precisamente aquellas cuya abundancia nos embaraza inevitablemente, o no nos sirven verdaderamente para nada. En tanto  a los bienes del alma, por lo contrario, nos son útiles en razón de su abundancia, si se puede hablar de utilidad tratándose de cosas que son ante todo esencialmente bellas y no con un fin utilitario o meramente materializado.
Además, la diferencia entre la felicidad y la fortuna consiste necesariamente en que las circunstancias fortuitas y el azar pueden darnos  los bienes que son exteriores al alma, meros objetos, por así decirlo, que algún día se acabaran y cuando se acaben, ¿Dejaremos de ser felices?; mientras que el hombre no es justo ni prudente por casualidad o por efecto del azar, es justo y prudente porque ha sabido encaminar su vida  al bien, a la verdad.
Ahora bien no importa cuanto dinero, cuanta buena suerte hayas tenido, que tan grande sea tu casa o que exitoso seas en tus negocios, porque si bien son medios y objetos que nos ayudan a vivir mejor y cómodamente, no podemos depositar nuestra felicidad ni nuestro sentir en cosas tan vagas, que en definitiva si no eres feliz por lo que eres y como te sientes contigo mismo, no lo serás tratando de comprar lujos, porque sentirás un vacío. Qué bueno seria poder comprar un kilo de paz cuando las cosas no están bien con tus seres queridos, o unos minutos de salud cuando algún familiar esta en agonía, pero en esos momentos de nada sirve ser el hombre mas rico del mundo.
"Pero lo que más que nada contribuye directamente a nuestra felicidad, es un humor jovial, porque esta buena cualidad encuentra inmediatamente su recompensa en sí misma. En efecto; el que es alegre, tiene siempre motivo para serlo, por lo mismo que lo es. Nada puede remplazar a todos los demás bienes tan completamente como esta cualidad, mientras que ella misma no puede reemplazarse por nada. Que un hombre sea joven, hermoso, rico, y considerado, para poder juzgar su felicidad la cuestión sería saber si, además es alegre; en cambio si es alegre, entonces poco importa que sea joven o viejo, bien formado o contrahecho, pobre o rico: es feliz." (9).

Contenido de la felicidad

La felicidad se basta a sí misma, (es un fin en sí mismo); el fin último de la vida del hombre.Es la vida conforme a la virtud, y la virtud es un modo de ser, algo que nosotros mismos elegimos,  y la felicidad no es un modo de ser, no esta en la diversión; porque la diversión es una tregua de la vida virtuosa.
La vida virtuosa no excluye el placer, es algo que se experimenta, es un acicate para seguir en la vida virtuosa, como un intervalo o descanso para poder seguir.
La felicidad no reside en el poder, porque el poder se busca para satisfacer necesidades personales, de triunfo y tener un dominio sobre los demás, tal es el caso de la política ya que ésta parte de la propia actividad, aspira a poderes y honores personales, aspira a algún fin que no se elige por sí mismo.
En el caso de la política, el gobierno no influye directa, entre la felicidad de cada ciudadano, cada quien decide en que cosa deposita o esta su felicidad.
El estado se preocupa por el individuo en cuanto a derechos humanos; pero no es su función, establecer la felicidad del individuo, eso es tarea de cada quien; se establecen ciertas bases para sobre las cuales, el individuo finque su felicidad, por ejemplo, el trabajo o la educación.
Por lo tanto Aristóteles menciona que la vida feliz es la que esta conforme a la virtud, y  que esta vida tiene lugar en el esfuerzo, no en la  diversión ni en el poder, porque al igual que la suerte, éstos son algo inconstante.

La felicidad perfecta

Lo bueno y lo malo de la conducta humana están en función del bien que se persigue. Toda acción que conduzca al fin del hombre será buena y toda acción que no conduzca o se oponga o desvíe del fin del hombre será mala.
“Vida feliz, es en gran parte, vida buena” (10), alcanzar la felicidad como fin último humano, es haber llevado una vida buena, fuera de excesos y males que aquejen el alma y el cuerpo, siendo virtuoso, la felicidad se encuentra  en la perfección de la función propia del hombre, la razón.
La felicidad perfecta se obtiene con una vida contemplativa, porque es una actividad de la mente, porque no aspira a otro fin que a sí misma y a tener su propio placer, entonces la autarquía, el ocio y la ausencia de fatiga, perecen existir en esta actividad. Y digo ausencia de fatiga, porque la fatiga es uno de los más grandes obstáculos para poder llegar a ser felices, “El trabajo físico, cuando traspasa ciertos límites, es una atroz tortura y contribuye con mucha frecuencia a hacer la vida casi insoportable” (11).
En cuanto a la fatiga primero esta la física, la cual, es deseable pues acentúa muchos de los mas sencillos placeres como el comer y el dormir, es mas placentero comer o dormir cuando estamos muy cansados o deseosos de concebir el sueño y comer cuando el hambre nos invade por completo, pero hay ciertos límites porque si estamos cansados o excesivamente  fatigados, difícilmente podemos contemplar con alegría, las cosas bellas de la vida, “una vida feliz tiene que ser, en gran medida una vida tranquila pues solo en un ambiente tranquilo se puede vivir la auténtica alegría” (12).
“Se considera que la filosofía posee placeres admirables en pureza y en firmeza, y es razonable que los hombres que saben,  pasen  su tiempo más agradable que los que investigan” (13). La autarquía o autosuficiencia  se aplica a la vida contemplativa, porque es una actividad que debe ser amada por sí misma,  porque “el justo, necesita de otras personas hacia las cuales y con las cuales practicar la justicia, y lo mismo el hombre moderado, el valiente y todos los demás; en cambio, el sabio, aún estando sólo, puede teorizar, y cuanto más sabio, más; quizá sea mejor para él tener colegas, pero, con todo, es el que mas se basta a sí mismo".
De la  vida contemplativa se saca solamente eso la contemplación, es una actividad que tiene el placer en sí mismo, mientras que de otras actividades que realizamos obtenemos un extra.
Hasta donde se extiende la contemplación, se extiende la felicidad, “aquellos que pueden contemplar más son también más felices, no por accidente sino en virtud de la contemplación, pues esta es por naturaleza honorable” (14).
La vida teorética (la vida contemplativa) es la más feliz y su virtud (la sabiduría) la máxima virtud. De todos modos una vida puramente contemplativa no es dable al hombre, quien se encuentra siempre requerido por cuestiones mundanas, lo que no impide que dicha vida permanezca como un ideal y ni que intentemos vivir según lo mejor que hay en nosotros.
El ejercicio de toda actividad produce placer. "El placer perfecciona la actividad, no como la disposición que le es inherente, sino como cierta consumación a que ella misma conduce, como la juventud a la flor de la vida" (15).
El hombre tiene tantos placeres como actividades. Pero hay actividades que se ejecutan en función de otras, mientras que algunas se realizan por sí mismas, y éstas son las más valiosas y agradables.
La felicidad del hombre consiste en la vida contemplativa. Por eso los animales y los niños, esclavos y mujeres, que son incapaces de ella, no pueden ser felices y participar en la actividad del bien, por su edad, pero se espera que en un futuro lo sean.
"Hasta donde se extiende la contemplación se extiende también la felicidad, y los que tienen la facultad de contemplar más son también los más felices....La felicidad consiste en la contemplación. Sin embargo, el contemplativo, por ser un hombre, tiene necesidad de bienestar externo, ya que nuestra naturaleza no se basta a sí misma para la contemplación, sino que necesita de la salud del cuerpo, del alimento y de los demás cuidados." (16).
Es absurdo pensar que la vida feliz consiste en el descanso o la diversión, pues sólo descansamos o nos divertimos para mejor poder realizar alguna actividad. La felicidad no está en el dormir, sino en el estar activo, con la actividad más autosuficiente, más buscada por sí misma, más inútil, más placentera y más divina, aplicada al más perfecto de sus objetos. Pero esa actividad es precisamente la contemplación, la ciencia teórica. La máxima felicidad del hombre recae en vivir dedicado a la contemplación y reflexión en la vida contemplativa.
El ideal de la vida feliz consiste, pues, en tener solucionados los problemas materiales inmediatos y dedicar el ocio disponible a la ciencia teórica, a la contemplación de lo que de universal y necesario hay en la realidad.
Al ideal sublime de la vida contemplativa no pueden acceder todos los hombres. Ni las pasivas mujeres ni los torpes esclavos, ni los artesanos y campesinos, embrutecidos por el trabajo manual, pueden aspirar a la felicidad suprema. Tampoco los bárbaros lo pueden conseguir. Sólo en la polis griega es posible que se desarrolle la vida contemplativa en los mejores hombres, alcanzando la vida humana su plenitud.
La felicidad se  nos presenta, como una plenitud a la que todos aspiramos, lo más grande y alto a lo que el hombre puede llegar y, por lo  tanto, de la cual, carecemos. Pero alcanzar la felicidad, es en parte un cierto logro.
Existe en nuestra naturaleza un anhelo de felicidad. Nadie busca lo que sea opuesto a la felicidad.
En el afán por vivir, por tener proyectos y metas que alcanzar, las personas buscan bienes diversos, satisfacciones, acumular lo que estiman conveniente tener, librarse de aquello que pueda significar una pena o desdicha.
La experiencia de la vida pronto nos va a enseñando varias cosas. Como que un bien por el que mucho suspiramos, una vez poseído, no resultó tan importante como lo habíamos creído.También aprendemos que la posesión de algunos bienes exige de nosotros muchos cuidados: para que no se dañen, para que no se extravíen, para que no nos los roben. Asimismo, ocurre que algunos bienes nos suelen enfrentar con nuestro prójimo, lo que suele disminuir  con frecuencia su disfrute y su gozo: porque otros también quieren lo que nosotros obtuvimos y ellos no pueden tener; porque la envidia de otros nos duele y disminuye la satisfacción de lo que tenemos, pues esta muy ligada con la competencia. “La envidia es la mas desafortunada, de todas las peculiaridades de la naturaleza humana” (17).
Algunos afirman que estamos llamados, ciertamente, a la felicidad pero que saber en qué consiste, depende en lo particular de cada uno de nosotros, el indagar y buscar lo que la felicidad realmente es.
Como la naturaleza no hace nada en vano y naturalmente todo ser humano busca ser feliz, por fuerza debe existir el objeto de la  felicidad  del ser humano.
Es un hecho, dada la unidad de la familia humana, que todas las personas tenemos específicamente la misma naturaleza, por lo que el anhelo de la felicidad es algo común en cada ser humano.
Considerar la cuestión de la  felicidad humana comporta plantearse cuestiones sobre el fin de la propia vida y tratar de indagar el origen y el destino de la persona y penetrar en profundidad en lo que bien se llama el ser del hombre, la naturaleza humana.
Con frecuencia algunas personas suelen dejar tan importante asunto de una manera, por así decir, improvisada. Porque experimentan en verdad, el deseo de la felicidad, más recurren a cualquier bien que se les ponga por delante como si ese fuese el objeto de su felicidad, para comprender luego que no lo era y volver a intentar con otro, en lo que se les va la vida sin detenerse a examinar con atención tan onda incógnita.
La sociedad actual busca la felicidad en la posesión de bienes materiales, pero éstos son solo felicidad ocasional para satisfacción personal, ya que los bienes materiales dependen de la suerte, de las circunstancias.
La felicidad es un estilo de vida, consiste en una vida lograda, es una recompensa de la virtud y del buen actuar.
Para Aristóteles el hombre virtuoso es el hombre feliz.
Para Espinoza el hecho de practicar la virtud es felicidad.
Para Kant la virtud no lleva necesariamente a la felicidad, introduce un Dios que garantiza que la virtud lleva a la felicidad, es como un premio por ser virtuoso, “deber por el deber mismo”.
La felicidad depende de la idea que tengamos de lo que ésta es, pues están dadas las experiencias  de que cada uno crea su propia felicidad, “la intención de que el hombre sea feliz, no esta inscrita en el plano de la creación”, cada uno de nosotros buscamos y obtenemos nuestra felicidad de acuerdo a  la realidad en que vivimos, son muchos factores que están en juego para alcanzar este estado, este tipo de vida, esta sensación, pues para el que el dinero lo hace feliz, pensara que solo teniendo dinero, llegara a la felicidad.
Los seres humanos, movidos por el atractivo que los bienes en general ejercen sobre la voluntad, han buscado en el placer, en las riquezas, en el poder, en la fe, en la dignidad y en la fama ese objeto. Pero como no lo es, han cosechado la frustración de pretender hallar la felicidad en la posesión de bienes que son transitorios, que están mezclados con males, cuando la  felicidad es el estado perfecto por el conjunto de todo el bien o de todos los bienes, sin males y de manera permanente.
El ser humano esta destinado sin duda alguna a la felicidad, más grandes pensadores se han ocupado del tema de la felicidad humana y hemos podido conocer de manera resumida, la manera como unos y otros se han referido a la gran cuestión de cuál debe ser ese objeto, ese bien mayor, que constituye el objeto de la felicidad humana.

Referencias:

1. Nicola Abbagnano: Diccionario de Filosofía, p. 527).
2. Nicola Abbagnano: Diccionario de Filosofía, p. 528).
3. Aristóteles: Metafísica ,p.5
4. Bertrand Russell: La conquista de la Felicidad, p.144
5. Aristóteles: Ética Nicomáquea, p.147
6. Aristóteles : Etica  Nicomáquea p.147
7. Séneca: sobre la felicidad, p.53
8. Aristóteles: La política, p.92
9. Schopenhauer: Schopenauer-web.com/citas
10. Bertrand Russell: La conquista de la Felicidad, p.147
11. Bertrand Russell: La Conquista de la  Felicidad, p.45
12. Bertrand Russell: La conquista de la Felicidad p.58
13. Aristóteles: Ética nicomáquea p. 395
14. Aristóteles: Ética nicomáquea p, 399
15. Aristóteles: Ética nicomáquea, p.387
16. Aristóteles: Ética nicomáquea, p. 399
17. Bertrand Russell: La conquista de la Felicidad, p.54

Bibliografía:

Abbagnano Nicola, Diccionario de Filosofía, Fondo de Cultura Económica, México 1963.
Aristóteles, Ética Nicomáquea. Tr. Palli Bonet,julio. Editorial Gredos, Madrid, 2000.
Aristóteles, Política. Traducción de Patricio de Azcárate –según texto corrupto 1997
Mestas Ediciones (Biblioteca de Filosofía), Madrid 2004
Atlas Universal de la Filosofía, Editorial Océano. Madrid, 2000.
Jaeger Werner, Aristóteles, Fondo de Cultura Económica, México 1967
Russell Bertrand, La conquista de la felicidad, Editorial Espasa-Calpe, Madrid, 1969.
Séneca, Sobre la Felicidad, Editorial Alianza, Madrid.
Varas, José, Epicuro Obras Completas, Ed. Cátedra, Madrid, 1995
www.filosofía.org
www.cibernous.com 





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