La materia y el átomo

Por: Nury Sosa Gallegos
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Filosofía
Publicado: 2011-03-07 11:04:00

Nada se hace de nada o de lo que no existe;

pues de lo contrario, todo nacería de todo

sin necesitar semillas.

Epicuro.

El hombre tiende a sentir una fascinación peculiar por todas las cosas que alcanza a percibir, por todo aquello que le rodea y es cuando comienza a preguntarse ¿Qué son todas estas formas que vemos? Y cuando las observamos pensamos: ¿De qué están hechas? ¿Existen realmente? ¿Cómo se forman? Al lado de estas preguntas tenemos un sinfín de cuestionamientos más sobre esto: la materia.


La materia ha sido motivo de inquietud en el hombre, desde que intentamos conocer la naturaleza y el funcionamiento de nuestro entorno para al mismo tiempo intentar comprender nuestra propia naturaleza y nuestro funcionamiento, la composición de todo aquello que captamos.


Somos capaces de observar que aquello que nos rodea tiene cierto volumen, incluyendo nuestro cuerpo; entonces a partir de esto se iniciaron distintas posturas y teorías para tratar de definir lo que es la materia y qué es aquello que le permite formarse y cambiar con el paso del tiempo o con la modificación del espacio en el que esta se encuentra.


¿Existen distintos tipos de materia? Creemos que los entes están formados por materia, pero surgió la duda de si estaba constituida por diferentes tipos de materia dependiendo de el ser que fuese.


¿Cómo es que captamos? Podemos pensar que es por medio de lo que percibimos con nuestros sentidos y al presenciar la transformación de dichos seres se nos vienen a la mente más preguntas, al parecer, actualmente contamos con ciertas respuestas, pero esta cuestión existe desde mucho tiempo atrás y una de las teorías que se dieron a la tarea de analizarlo es la de los epicúreos.


El universo


Epicuro mantuvo un interés muy fuerte por la física, la materia y la importancia de los átomos. Se le llega a comparar hasta cierto punto con el pensamiento de Demócrito, incluso se menciona una cierta muestra imitación por parte de Epicuro a la idea central de Demócrito; pero aunque ambos manejan con mucha importancia a los átomos, aplican el pensamiento de manera distinta.


Comienza por hablarnos acerca del universo, estableciendo que tal como lo percibimos y la manera en que estamos consientes de él, de esa manera ha sido siempre ya que no existe nada externo que pudiese de alguna manera entrar en él, para luego causar alguna especie de transformación.


Asimismo, aclara que el universo es infinito, ya que no es perceptible ningún tipo de extremo en él. “La consecuencia de ello es que el universo, al no tener extremo, no tiene fin, y al no tener fin, será infinito y no finito”, menciona el autor.


A partir de aquí nos dice que el universo es cuerpo y a su vez, dentro de él existen otros más  y  si no existiese aquello a lo que denominamos como espacio, vacío y realidad intangible, no podrían existir dichos cuerpos como nosotros mismos somos capaces de percibirlos.


Esto es importante ya que en cada una de estas tres propiedades hay una función determinante, por ejemplo en el espacio es donde los cuerpos están. El vacío es lo que permite el movimiento en ellos, que es indispensable para su existencia por su constante estado de movimiento.


Epicuro sostiene que el universo es infinito y lo que está dentro de él es finito, de otro modo se alteraría el estado de los cuerpos, o bien, no podrían cambiar de estado nunca. “Si el vacio fuera infinito y los cuerpos finitos, nunca estos cuerpos reposarían, sino que andarían dispersos por el espacio infinito.”  


Es aquí donde luego sigue la naturaleza de dichos cuerpos: los átomos.
Los átomos y el movimiento.


“De los cuerpos, unos son concreciones y otro son cuerpos simples de que las concreciones se forman. Son estas indivisibles e inmutables, puesto que no pueden pasar todos a la no existencia, más bien perseveran firmes cuando se disuelven los compuestos, siendo llenos por naturaleza, y no tienen en qué ni cómo se disuelvan. Así, los principios de las cosas precisamente con las naturalezas de estos cuerpos átomos o indivisibles.”


Teniendo claro pues que lo átomos son cuerpos indivisibles, que están en continuo movimiento; provocando la disolución de estos para permitir la formación de diferentes cuerpos compuestos de otro anteriores, viajando a la misma velocidad pero solo se puede diferenciar de acuerdo a su forma, tamaño o peso.


Dentro de este movimiento se debe resaltar el que Epicuro sostiene que es en línea recta; luego se presenta a causa de la solidez del átomo una especie de negación al movimiento, la cual se manifiesta en un movimiento distinto al cual se le refiere como desviación de la línea recta.


“Los átomos son cuerpos puros autónomos, o más bien, el cuerpo pensado en su autonomía absoluta, como los cuerpos celestes. Ellos se mueven, en efecto, como estos, aunque no es línea oblicua. El movimiento de la caída es el movimiento de la dependencia.”


Entonces el átomo en cierta forma comienza su liberación al momento de la separación que surge de la línea recta, representando así la individualidad y la autonomía en el pensamiento epicúreo.


Cuando se produce la desviación en la línea recta de los átomos y comienzan a moverse una manera aleatoria es cuando se crean las realidades.


El choque de los átomos


Los átomos chocan creando nuevos cuerpos, los cuales reanudaran el proceso y repetirán el choque con diferentes átomos. Cuando esto sucede, también tienen la capacidad de crear mundos parecidos al nuestro, ya que por el hecho de ser infinitos pueden lograr viajar y apartarse a lugares para formarlos.


“Los átomos de esta naturaleza, con los que podría formarse o por medio de los que podría ser constituido un mundo, no quedan agotados ni con un solo mundo ni con mundos limitados, ni con cuantos son como estos ni con cuantos son diferentes a estos. La consecuencia de ello es que no hay nada que impida la infinitud de los mundos.”


Los átomos poseen un color al igual que una forma; de igual manera pueden ser sólidos, pero su tamaño es tan pequeño que simplemente es imperceptible para el hombre. En este sentido Demócrito maneja únicamente la magnitud y la forma en las propiedades, mientras que Epicuro es quien agrega también el peso.


“En el centro de gravedad la materia posee la individualidad ideal que construye una determinación fundamental del átomo. Una vez que los átomos son transferidos al plano de la representación deben ser también pesados.”


A raíz de esto, surgen los efluvios que se perciben por medio de los sentidos del ser humano para captar nuestro entorno y la realidad del mismo.
Se descarta también la posibilidad de que la magnitud de los átomos sea absoluta, ya que si esto realmente fuese así, los átomos se revelarían ante nosotros y seriamos capaces de percibirlos sin dificultad alguna y eso no sucede.


“No se ha  de creer que en los átomos hay magnitud absoluta, pues acaso lo que parece podría atestiguar lo contrario; sino que hay ciertas transformaciones en las magnitudes. Siendo esto así, se podrá mejor dar razón de las cosas que se hacen según las pasiones y sentidos.”


El alma y la materia


En cuestión del alma, los epicúreos creen que también es materia; está formada por átomos, pequeñas partículas que se extienden por todo el cuerpo y posee sensaciones. Estas sensaciones no podrían ser posibles sin el cuerpo que envuelve el alma, ambos son un complemento y no podría estar uno sin el otro. No funcionaria de la misma manera, porque cuando el alma se separa del cuerpo, este ya no tiene la misma capacidad de sensación que tuvo antes.


“Es el alma la parte que, en razón de sus partículas finísimas, ha experimentado enorme diferenciación incluso en esos mismos elementos a los que parece, y, por razón de esta su especial finura, comparte también mas los mismos sentimientos con el resto del cuerpo agregado a ella.”


Mientras el alma quede dentro del cuerpo sigue siendo un ser sensible, incluso si en algún momento llegase a desprenderte una parte del cuerpo.
“Hay que dar por garantizado también que, si se disuelve el resto del cuerpo, el alma se difumina, y ya no tiene las mismas facultades ni tampoco se mueve, con lo que resulta que no posee tampoco sensibilidad”


El alma sería entonces incapaz de tener sensaciones sin la envoltura; el cuerpo, es lo que le permite al alma poder tener esta facultad.
Lo que nos lleva finalmente a que la existencia del hombre termina cuando el cuerpo perece, pues la disolución del cuerpo se convierte automáticamente en la disolución del alma por igual.


“También se ha de tener por cierto que el alma tiene mucha causa en el sentido; pero que no la tendría si en cierto modo no la cubriese todo lo demás la materia.”
Podemos preguntarnos después de todo lo ya dicho, cómo es que Epicuro plantea que únicamente se llega al conocimiento a través de los sentidos, de todo aquello que somos capaces de captar y luego nos habla de los átomos, los cuales somos incapaces de percibir.


¿No es entonces esto una dificultad para la teoría del conocimiento? Si no los estamos captando tal como se nos presentan ¿Cómo podemos saber si existen? No podríamos llegar a un conocimiento como el que establece Epicuro en su pensamiento.


Por otro lado contamos con que actualmente conocemos los errores que Epicuro mostró en su teoría, ya que los átomos no son indivisibles, sino que son la parte básica de la materia.


Pero aunque sus ideas no hayan sido del todo acertadas, se debe reconocer el hecho de preguntarse por estas cuestiones de la misma manera que lo hace el hombre actual, con ese deseo de conocer y de poder llegar a comprender un poco más todo lo que se relaciona con él; teorías como la de Epicuro contribuyeron en gran medida para los avances que luego vendrían; de alguna manera no dejarán de influir tampoco en los pensamientos que están por venir.


Aún tenemos muchas dudas, parecemos tener las respuestas, pero nada es absoluto así que de igual manera que en este momento parecemos tener en claro ciertos conceptos que se han manejado a lo largo de la existencia humana, bien puede aparecer una teoría luego que nos haga cambiar de opinión. Ya que todo está sujeto a cambios y temas, como estos siempre serán motivo de discusión y cuestionamiento.


Bibliografía:



  • LAERCIO, Diógenes: Vidas de los filósofos más ilustres, México D.F, Tomo, 2006.

  • MARX, Karl: Tesis doctoral: diferencia entre la filosofía de la naturaleza entre Demócrito y Epicuro, México D.F, Premia, 1981.

  • EPICURO: Obras completas, Madrid, Editorial Cátedra, 1995.







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