Cuando lo bueno y lo justo se olvida ¿Quién posee la libertad?

Por: Carlos Antonio Nieto Martínez
fca
Administración Financiera
Publicado: 2011-03-07 11:04:00

Nota: El siguiente ensayo pertenece al grupo de los tres ganadores del concurso publicado por el Comité en Pro de una Cultura de la Legalidad, denominado "Exprésate. La cultura de la legalidad en el Estado de Chihuahua".



La cultura es definida como el conjunto de modos de vida y costumbres de una época o grupo social determinado, también como el resultado de cultivar los conocimientos humanos. Después de conocer estas definiciones es muy probable que ya hayas llegado a la misma pregunta que me hice a mí mismo al realizar el presente ensayo:

¿Qué es entonces la cultura de la legalidad?


Cultura de la legalidad se define como la  creencia compartida de que cada persona tiene la responsabilidad individual de apoyar y fortalecer el estado de derecho debido a que éste ofrece los mejores medios para asegurar sus derechos y alcanzar sus objetivos(1), además de que cuando las personas de una sociedad conocen las partes esenciales del documento oficial que las  rige, hablamos  de una sociedad en la que se aceptan y comprenden las leyes marcadas por ellos mismos (o por sus representantes) que a su vez son controladas y estructuradas legalmente por poderes de la unión y a partir de un gobierno bien organizado. Cultura de la legalidad es entonces aquella compartida por una sociedad  que condena a la delincuencia y corrupción. En una ausencia de la cultura de la legalidad se incrementa el número de acciones delictivas. En el estado de Chihuahua existe una gran cantidad de actos o acciones que podrían atribuirse no al caso de que no exista una cultura de la legalidad, si no a que no exista una cultura de la legalidad fuerte no en sus dirigentes, si no en la aceptación de la misma en su gente.


El Acta de la Independencia de México marca el  inicio de la cultura de la legalidad, en el momento en que nuestro pueblo se unió, se hizo partícipe de su redacción,  difusión y aceptó  la obligación de regirse bajo un sistema de leyes que regularían a la nueva sociedad mexicana independiente, que reprobaría la falta de equidad entre sus compatriotas  y que más que por obligación, en ese momento aceptaron por convicción.


Definimos ley como aquella norma heterónoma obligatoria a todos aquellos presentes en el período que esta señale y  que es coercible, pero ¿por qué coercible? Si de verdad aceptamos nuestro ordenamiento jurídico ¿por qué debemos ser forzados a seguirlo en determinadas ocasiones? Al igual que una norma moral debiéramos de aceptarla de forma autónoma pero quitándole la libertad de juicio que nos adjudicamos tan comúnmente, sabiendo que actuar del modo indebido conlleva a una pena, y de ser así ¿por qué se ha perdido ese ideal de ser justos, cumplir con la ley y proteger a la nación incluyendo a sus habitantes, territorio, pero sobre todo, a la ley misma?


Cultura de la legalidad significa, sí, imperio de la ley  y  obediencia de la misma. La obediencia requiere  necesariamente conocimiento de lo que nos rige, ha regido y regirá a lo largo de nuestro paso por este mundo.


No hay cosa en la que  el mundo sea tan diverso como en costumbres y en leyes –dice Montaigne- lo que está bien aquí en nuestro estado y ciudad tal vez esté mal en el resto del mundo, y es esa variedad de opciones la que nos conlleva a pensar que tal vez podamos valernos de malas interpretaciones como buscando una razón para abolir las leyes que nos rigen, con tal de obtener un placer o una satisfacción, con tal de obtener algo que pensamos sería  lo justo y lo bueno.


Se dice que lo bueno es aquello que provoca placer, pero lo que place a un ser humano  puede provocar dolor a otro, así que ¿Qué es entonces lo bueno y lo justo? Lo bueno es lo que debemos buscar siempre con el fin de alcanzar armonía, es toda acción y decisión que creará bienestar en nuestra sociedad, lo justo es aquello que se debe identificar con el bien común,  es buscar que las decisiones que se toman en realidad beneficien a todos por igual, aunque en ocasiones la decisión pueda ser vista como mala o injusta.


No voy a ahondar en lo que es realmente bueno y qué no lo es, ya que es un tema tan variado de opiniones y puntos de vista justificables, tampoco definiré en este ensayo la naturaleza de lo justo y cómo es que a veces lo justo no parece ser bueno ni lo bueno justo, sin embargo, cabe mencionar que cuando el deber de determinar lo bueno y lo justo recae en una sola persona, en un magistrado, en un juez, en un gobernador, se requiere que este sea honesto consigo mismo al momento de tomarla, lo justo no puede provenir de una persona que no sea honesta, que no sea capaz de expresarse entera y consecuentemente ni busque lo bueno(2) para los demás y no solo para sí mismo.


El deber de determinar lo justo y que a la vez sea enteramente bueno debe recaer en una persona con una moral alta y  poseer una capacidad de juicio que no pueda ser influenciada por prejuicios ni por presión social, buscamos entonces que en quien recaiga este deber sea el más fuerte éticamente hablando.


Hobbes aseguraba que la causa más común de que los hombres deseen hacerse el mal unos a otros tiene su origen en que muchos apetecen a la vez la misma cosa, que frecuentemente no pueden disfrutar a la vez ni compartir, ahí toma origen la idea de  que hay que entregársela al más fuerte.


Entregamos el poder a terceros que prometen velar por nuestros ideales y esperanzas para que la sociedad en que vivimos avance, confiamos tan ciegamente en ellos que esperamos que por sí mismos logren lo que nosotros de forma colectiva no habremos de lograr debido a que nos hemos desprendido de nuestra propia responsabilidad, esa responsabilidad es la de velar por nosotros mismos; tenemos derecho a exigir a quienes nos gobiernan pero tenemos también la obligación de exigir a quienes día a día conviven con nosotros en esta interacción a la que llamamos sociedad.


Poder, solo pensamos en ello cuando hablamos de leyes, gobernantes, representantes. Poder solo poder, aquello por lo que las bandas y gremios pelean, ¿desprendemos parte de nuestra capacidad de decisión al entregarlo a manos de terceros?


En estos tiempos tan difíciles que nos ha tocado vivir o  “sobrevivir” es difícil afirmar que en Chihuahua compartimos el mismo ideal de justicia todos y cada uno de los ciudadanos.


Un día te despiertas y todo parece estar igual, te despides antes de irte a tu trabajo de tus hijos y esposa, de tus padres y hermanos, pero no tienes la certeza de que volverás a verlos al regresar a casa o de si tú mismo regresarás.


Podrías contestar el teléfono y ser víctima de una extorsión o simplemente  recibir la noticia de que algún familiar tuyo se encuentra secuestrado ¿Cómo vivir en estos tiempos tan inciertos? Hay quienes viven día a día sabiendo que su hija fue vista por última vez después de haber salido del colegio, que su hijo convive rodeado de sujetos con adicciones, tú puedes ser el siguiente chihuahuense víctima de extorsión solo por que con el sudor de tu frente tienes lo que para otros es una oportunidad de obtener dinero fácil, solo porque otros hacen lo que creen justo, la economía no había visto tantos problemas como ahora, las plantas cierran y dejan a miles sin empleo y muchos de ellos no hallaran trabajo en los próximos 3 meses, esto deja a muchos frente a una sola salida: delincuencia.


No vemos que detrás de una camioneta del año, una casa en fraccionamiento privado, un  negocio tan redituable, está el esfuerzo de quien día a día madruga, trabaja horas extras, ahorra  y hace lo suyo para ofrecerle a su familia un patrimonio, un futuro y todo ello de un modo lícito.


Hay quienes ven personas que simplemente tienen demasiado, que es una injusticia que ellos tengan más y otros no tengan nada, muchos que se escudan en ideas socialistas por que tienen miedo al trabajo,  estoy de acuerdo en que todos debemos tener las mismas oportunidades, pero no estoy de acuerdo en arrebatar lo ajeno, lo que a otro le ha costado su esfuerzo, y yo se que puede haber quien por medio de fraudes o medios ilícitos posea riqueza, pero eso no hace justificable que varias familias de nuestra entidad vivan con miedo a ser los siguientes en la lista de los criminales.


¿Con qué derecho puedo llamar a tu casa y decirte que si quieres vivir un día más debes darme dinero? ¿Cómo puede alguien retener a una persona contra su voluntad con el fin de obtener dinero? o peor aún y espero leas esto con atención ¿Cómo es que ponemos precio a la vida de otro ser humano?


La cultura de la legalidad implica necesariamente el conocimiento del ordenamiento jurídico, mismo que puede presentarse a distintos niveles, pero que tiene una irremediable  e inmediata consecuencia, la cual es el fortalecimiento del orden social en un estado y eso es lo que en estos tiempos necesitamos en el estado de Chihuahua.La cultura de la legalidad tiene que ver con la difusión de la idea de que nadie puede hacerse justicia por su propia mano, ni puede erigirse en juez de nadie, pero ¿Realmente aceptaríamos esta idea de manera simple? Innumerables cárteles y bandas matan sin importarles lo anterior, nos gusta hacernos justicia por nuestra propia mano y nuestros propios medios, somos amantes de evadir responsabilidades y consecuencias valiéndonos de un puesto para alcanzar lo deseado sin pensar por encima ya no de quienes, si no de qué pasamos y me refiero a nuestra constitución, a pesar de que nadie debiera estar por encima de ella a muchos les es buen sitio para ponerse de pie.


El conocimiento de la ley es la  base de la cultura de la legalidad y no hace falta mencionar  que varios en nuestro estado desconocen la ley, pero ¿Qué pasa con los que conociéndola la desconocen? ¿Con quienes habiéndola aprendido a lo largo de su formación profesional la van “desaprendiendo” según lo requieran? No basta con difundir la ley, al igual que en todo proceso administrativo debemos tener una etapa de control, verificar que efectivamente estamos cumpliendo con la ley, pero sobre todo buscar aceptarla más que como un ordenamiento jurídico, como una ideología para formar el Chihuahua que queremos.


 Algunas veces pareciera que la ley más que proteger al individuo, buscara oprimirlo y mantenerlo silenciado mientras se decide el futuro del mismo.


La sociedad debe tener un sistema para intentar cambiar las leyes que lo rigen en caso de tener este sentimiento de impotencia y falta de pertenencia al régimen en lugar de buscar una anarquía que fundamentada en la falta de libertades, termine en libertinaje y abuso ya no de las autoridades a los individuos, si no de los individuos a sí mismos.


Es por ello que dependemos del gobierno para ponernos en cintura, entregamos la responsabilidad de hacer cumplir la ley en manos de terceros seleccionados por nosotros mediante elecciones y consensos, responsabilidad que genera poder entre quienes debemos acatar las normas, el poder de participar en la toma de decisiones y de ejercer la justicia mediante lo establecido, pero sobretodo el poder de cambiar a nuestro estado y ciudad.


El mismo Calicles expresa su idea de entregar el poder a manos ajenas que prometen ser las que den fin a nuestros problemas expresando: “según yo creo, la naturaleza misma demuestra que es justo que el más fuerte tenga más que el más débil y el poderoso más que el que no lo es […..] De este modo se juzga lo justo: que el fuerte domine al débil y posea más”(3).


Los cuadros dominantes de la comunidad afirman que la falta de valores es lo que ha llevado a la sociedad chihuahuense a la realidad que vive, afirman que  la inclusión y desarrollo de valores en las familias chihuahuenses son la solución a los actos de delincuencia que personas cada vez mas jóvenes cometen día a día, pero la verdad es que  dichos valores  juegan un papel secundario en las decisiones y actos del Chihuahua actual, la razón es que el significado de los valores cambia.


No creo que el más fuerte deba poseer más ni deba dominar al más débil, esta es la causa de la violencia y desigualdad, en este momento las bandas delictivas independientemente de su giro parecieran ser más fuertes que la sociedad chihuahuense pero no por ello debemos entregar nuestra libertad, la verdadera cultura de la legalidad se refleja en las acciones de nuestro gobierno, ellos siendo los mas fuertes toman acciones en conjunto con los grupos vulnerables para fortalecernos a todos por igual, hay asociaciones como el DARE, el DIF estatal, el ICHITAIP y muchos más que buscan transparencia, protección y formación de ciudadanos más tendientes a lo correcto.


Aún hay esperanza, siempre la ha habido pero no se si siempre la habrá, lo que si se es que mientras el individuo use su fuerza en beneficio propio y no en beneficio de la ciudad  ningún esfuerzo, institución o norma será suficiente para lograr que seamos un Chihuahua diferente acorde a lo que hace ya casi 300 años se esperaba que fuera en su fundación.


El existencialismo afirma que  como el hombre no es parte de un plan divino, sino que  debe justificar su existencia, los existencialistas dicen que al hombre hay que encontrarle sentido, aducen que la existencia es anterior a la esencia.


Dicho de otra manera  se debe asignar una pauta al hombre, con el fin de moldearlo para el momento en que viva en sociedad ya que antes de su existencia, ya  prevalece un ordenamiento que debe seguir. Si lo que buscamos es una verdadera cultura de la legalidad en nuestro Estado, debemos no hacer conciencia, ni promover valores, simplemente involucrar a la sociedad en la toma de decisiones que afectan de forma directa sus vidas, más que enseñar valores, vivirlos.


La concientización toma tiempo, mismo que se ve perdido ya que olvidamos muy pronto el porque de respetar las normas, más allá de cumplirlas por el bien de la convivencia entre individuos, lo hacemos para evitar a la sanción. Por tanto se esboza que una sociedad debe regirse bajo un orden en libertad y participación activa y no mediante la imposición, debemos ser regidos por la legitimidad entendiendo a esta como la aceptación de todos nosotros a lo justo, o  las leyes  por más que se presenten como indispensables, jamás serán adoptadas y respetadas.


Al parecer la delincuencia mundialmente se ha “apoderado” de los pueblos, hay quienes afirman haber perdido su seguridad ¿Puede alguien apoderarse del bien común y la seguridad? El  principio de apropiación originaria establece que cada persona puede apropiarse  legítimamente de una cosa que anteriormente no haya pertenecido a nadie con tal de que no resulte disminuido el bienestar de algún otro individuo(4), entonces ¿Cómo es que hablamos de que las mafias, bandas y demás unidades delictivas se han apropiad de nuestra seguridad? La seguridad de un pueblo es un algo que le pertenece a todos en conjunto y nadie podrá asegurar ser dueño de ella individualmente.


Es sorprendente ver que son cada vez más jóvenes aquellos que son arrestados y procesados por delitos relacionados con el narcotráfico y la venta ilegal de armamento de calibres tan poderosos, que no sólo son capaces de penetrar los blindajes más sofisticados, también son capaces de destruir la moral de nuestra gente y los valores de la juventud chihuahuense, mexicana y mundial; independientemente del tipo de delito, su cantidad va en aumento.


El días recientes encendí el televisor y puse un conocido canal de noticias, la corresponsal de la cadena noticiera dijo: “parecía un dulcecito, pero no lo era”, hablaban de una joven de tan solo 20 años que había sido arrestada por custodiar una casa que, en su interior, resguardaba nada más y nada menos que armamento que solo pueden poseer las fuerzas armadas mundiales, al ver la imagen de esta joven no lo podía creer, simplemente no parecía pertenecer a una banda delictiva, sorprendente no por que sea algo que nadie haya hecho antes sino por el hecho de que  los jóvenes parecen acercarse más al delito que a la justicia, ¿A dónde nos dirigimos?, ¿Cómo es que parecemos haber perdido el rumbo?,  yo creo que no podemos ser juzgados en general por los cargos de unos cuantos, habemos muchos que reprobamos la violencia y la corrupción.


La única forma de lograr que  la cultura de la legalidad impere al cien por ciento en Chihuahua es acercar a jóvenes, adultos y niños de todo grupo social a nuestra entidad, hacerles ver que todos y cada uno pertenecemos y formamos parte de chihuahua, que es deber de todos colaborar para hacer de nuestro estado el mejor lugar para vivir,  un lugar donde todas las familias  respeten no solo a los demás y a sus leyes, sino a sí mismos, porque una persona que se respeta jamás se permitirá ser parte del problema.


Cumplir no por miedo al castigo, sino por que es lo correcto, lo bueno y lo justo, de no ser así jamás recuperaremos la paz y parecerá que realmente existe quien pueda apoderarse de la seguridad y la libertad, pero sobre todo perderemos todo aquello que nos une como sociedad chihuahuense, por que  ser chihuahuense no solo es una etiqueta, es una obligación que nos trae muchos derechos, entre ellos el derecho a nuestra participación activa en la conformación de  la sociedad que queremos, un chihuahua en el que nadie pone precio a la vida del otro y donde la libertad la posee el individuo mismo, libertad que no se reprime, sino que coacciona con el grupo social.


La cultura de la legalidad en el estado de Chihuahua existe, sólo espera a que nosotros hagamos de ella la herramienta para fortalecernos como estado y personas,  porque cuando lo bueno y lo justo se olvida, somos quienes debemos hacer que todo regrese al orden.



1. Definición obtenida de: http://www.culturadelalegalidad.org.mx/ ¿Qué es la cultura de la legalidad?


2. El término “bueno”, en este caso se usa mas preponderadamente al sentido de “lo  formalmente correcto”, no así en el sentido de armonía o bien común.
3. Cálices (siglo V a.C.) defendía el derecho natural, y afirmaba que naturaleza (physis) y ley (nomos) son totalmente opuestas, aunque no deberían. Así, defiende la ley natural del más fuerte, en oposición a las leyes artificiales existentes que protegen a los débiles. La teoría de la fuerza alcanza su formulación más descarada, convertida en ley, el individuo no usa su fuerza en beneficio de la ciudad sino en su propio provecho.
4. Nozick Robert, Anarchy, State and Utopia. En ¿Qué es una sociedad justa?

Bibliografía:
- Laveaga, Gerardo: La Cultura de la Legalidad. 2ª edición 2006, DR © 2006. Universidad Nacional Autónoma de México
- Nozick Robert, Anarchy, State and Utopia 1974. En ¿Qué es una sociedad justa?
- http://es.wikipedia.org/wiki/Calicles
- www.cejamericas.org/doc/documentos/LO_JUSTO_Y_LO_BUENO_.pdf -
Ruiz Ballón Antonio: LO JUSTO Y LO BUENO (Versión corregida al 13 de julio de 2006) coordinador del proyecto “Auditoría Social al Sistema de Justicia”.
Comisión Andina de juristas.
- www.ichitaip.org.mx/index.php?option=com_docman&task=doc_download&gid=907&Itemid= -  Rendición de cuentas enero 2009.





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