Eurípides

Por: José Alejandro García Hernández
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Letras Españolas
Publicado: 2014-04-03 10:00:00

Venganza no, castigo
El tono pesimista en la tragedia de Eurípides nos muestra el conflicto entre los sentimientos humanos a través de un alto grado de realismo psicológico y una trama con abundancia episódica resultado de una ingeniosa intriga donde las protagonistas culpan a los hombres de los designios acarreados por la guerra y sus acciones.
Eurípides fue el sucesor trágico de Esquilo y Sófocles, que, a diferencia de estos dos dramaturgos, utiliza más acción en la trama con un toque de intriga y menos diálogo por parte del coro para mantener la tensión ante el público.

La tragedia de Eurípides
Los defectos humanos
La característica más resaltada de Eurípides reside en el protagonismo de sus obras. Algunos consideran al autor como un misógino, mas no es un enemigo de la mujer, sino el mayor enaltecedor de sus múltiples aspectos; el castigo de la infidelidad y el sufrimiento ante las injusticias de los hombres.
A diferencia de los autores anteriores, Eurípides mantiene los defectos humanos de una manera más remarcada. La protagonista en vez de aguardar un final trágico, se convertirá ahora en una especie de antihéroe castigador.
Cabe señalar que el antihéroe se utilizó en estas obras, principalmente en Medea. En primer lugar, la protagonista realiza actos de castigo ante las injusticias del esposo, aunque dichos actos sean vistos como negativos ante la sociedad, la justicia se verá en la tragedia.
En la literatura y el Cine un anti-héroe hace referencia a un Personaje de ficción que tiene algunas características que son anti-éticas comparadas con las del héroe tradicional. Un anti-héroe en los libros y películas actuales generalmente realizará actos que son juzgados "heroicos", pero lo hará con métodos o intenciones que no lo son tanto. El uso actual de la palabra es muy reciente, y su significado primario ha cambiado en alguna forma. El significado original de la palabra es la de un protagonista que es ineficaz y desgraciado, en vez de ser resuelto y determinado, si sus motivos son buenos o malos. En algunas instancias el anti-héroe ha venido a referirse al protagonista de una obra cuyas acciones o motivos son malvados o cuestionables.
Anteriormente el héroe trágico debía sufrir por los pesares propios y ajenos, lo cual lo glorifica como tal. En el caso de las obras de Eurípides, las protagonistas suelen sufrir las injusticias masculinas sin poder hacerles frente. En Medea se trata de buscar la forma para vengar una infidelidad a través de un castigo. En este comportamiento se refleja el defecto humano al momento de afrontar una situación pasional, lo cual convierte al héroe en un antihéroe, quien imparte justicia por su propia mano sin importar los comentarios de la sociedad. Es la actitud en donde el protagonista expresa sus deseos de justicia ante el abuso impune de los personajes secundarios.
La mayor diferencia entre los héroes de Eurípides y los descritos por los dramaturgos anteriores, trata sobre la decisión de ajusticiar al culpable de las desdichas desencadenadas al protagonista, a dicha acción no se le verá castigada, al contrario será rescatado y glorificado.
El marco teórico de las troyanas reside en el pesimismo reflejado en los diversos personajes femeninos de la obra. Refleja el verdadero sufrimiento de la mujer en vísperas de guerra y los pesares generados por el hombre con razones inútiles como lo son los planes destructivos de la guerra.

Así, el anti-héroe puede ser torpe, antisocial, enajenado, cruel, desagradable, pasivo, lamentable, obtuso o simplemente ordinario. Cuando el anti-héroe es el personaje principal en una obra de ficción la obra frecuentemente lidiará con el efecto que su atroz personaje tiene en aquellos a quien conoce a lo largo de la narrativa. En otras palabras, un anti-héroe es un protagonista que vive por la guía de su propia brújula moral, esforzándose para definir y construir sus propios valores opuestos a aquellos reconocidos por la sociedad en la que vive. Adicionalmente, la obra puede representar como su personaje cambia a través del tiempo, ya sea tendiendo al castigo, el éxito no heroico o la Redención.

El pesimismo
En las obras de Eurípides se encuentran características de índole derrotista, en donde se muestra la inferioridad suplicante del ser humano ante un hecho irrevocable e injusto. Eurípides nos enseña un dolor que consume el alma del hombre, el cual se representa a través de las interjecciones de los personajes.
¡Ay mísera de mí, acribillada de males! ¡Ay de mí, ay de mí…! ¿Cómo morir no puedo? … ¡Ay de mí, sufro desdichas, ay de mí, grandes sin medida! Tengo que llorar a gritos… ¡Ay hijos detestables de una madre infeliz…! ¡Así con vuestro padre y toda esa mansión fuerais aniquilados! )
Las expresiones de las protagonistas reflejan la flaqueza de la fuerza femenina en un momento en donde el hombre preocupado por sus asuntos y sus bienes, termina con las esperanzas de vida de la mujer, la cual tiene dos opciones: vivir de acuerdo a lo comandado por los varones o dedicarles un castigo funesto.
En ambas obras se relatan las dos posibilidades de afrontar una desgracia.
Medea clama justicia ante la tiranía creada por Jasón y Creon, castigando las amenazas y los hechos incumplidos, aparte de hacerle ver a su esposo el rompimiento de la promesa de amor anteriormente hecha.
Las protagonistas de las troyanas ceden ante las leyes hechas por los hombres y suspiran por su futuro perdido.
Se duda sobre el misoginismo de Eurípides en donde lanza ataques a los pensamientos femeninos, los cuales se expresan en algunas de sus obras. Después de estudios se encontró que no eran ataques a la mujer, sino una forma para enaltecer sus expresiones dolorosas y el verdadero sufrimiento ante las decisiones masculinas. En otros puntos, Aristófanes remarcó las ideas expresadas en los escritos de las troyanas. Una que no se debe excluir es que la mujer tiene tanto poder como el hombre, en caso de haber una falla entre los dos géneros, siempre será la doncella quien sufra directa e indirectamente los logros y los errores del guerrero.

No hay destino, sólo dioses
Si algo destaca a Eurípides como dramaturgo renovador, es el hecho de utilizar una forma más realista llena de intriga, sin llegar a la predicción de un oráculo, sólo llega a desarrollar la historia para demostrarnos un sentimiento fallido ante la desidia masculina.
Sin la intervención del adivino, la trama se vuelve hacia las acciones de las protagonistas y no al destino marcado por una divinidad o maldición.
Otro aspecto importante es tratado sobre el final. No nos marca un desenlace fatal, sino un pensamiento reflexivo de la futura desgracia.
En el caso de Medea, su final no fue descrito funestamente, su manera de terminar fue al ser rescatada y salir viva del plan maquiavélico deliberado con anterioridad; porque su fin justificó el medio. De ahí el concepto del antihéroe, el cual castiga las malas acciones de los enemigos y es justificado sin perecer.
Se tratan finales con consecuencias sobres los actos y pasiones humanas y no un destino inevitable. Los sentimientos y acciones llevarán a los personajes a recibir los castigos respectivos a sus consumaciones negativas.
Las troyanas sólo afrontan con pesimismo el destino creado por el hombre griego, sufren las desgracias de una guerra que no generaron ellas y se enfrentan a un futuro doloroso y vergonzoso.
El uso de los dioses en las obras es el significado de la respuesta divina ante las desgracias humanas, la idea de tener arriba alguien para proteger a los mortales es un llamado a la súplica para resolver las desgracias conllevadas en el alma humana. Una manera para solucionar los problemas y errores humanos, a pesar de haber sufrido antes y entre la trama.
El antihéroe cumplirá su injusticia y en vez de ser castigado será enaltecido por los dioses o por los humanos, logrará su cometido y no sufrirá castigo trágico alguno.
Zeus de todas las cosas tiene en el Olimpo el régimen: muchas veces los dioses obran lo inesperado. No se cumple lo que era esperado, y a lo nunca pensado un dios lo hace efectivo. Tal es como hoy sucede.
Se explica la necesidad del hombre de las fuerzas divinas y los favores de los dioses. El mundo mortal no puede hacer nada sin una fuerza divina que esté apoyando al hombre en sus acciones diaria.

La trama
La intriga como factor trágico
La manera de Eurípides al momento de escribir las obras trágicas se destaca en el aspecto de invalidar un poco al coro. Aún cuando el portavoz de la obra nos comunique lo real y lo sentimental de la trama, el hecho prevalecerá y logrará en el público un embrollo en donde la historia llegue en el momento en donde sucede el hecho trágico y no relatado como se hacía con anterioridad. Esto intensifica la acción de la obra y denota mayor realismo en la trama. El coro relata el cometido nefasto cuando ocurre y marca la intriga del instante.
Como otros trágicos, las obras de Eurípides tratan de leyendas y eventos de la mitología de un tiempo lejano, muy anterior al siglo V a.C. de Atenas. Pero las obras que hizo eran aplicables al tiempo en que escribió, sobre todo a las crueldades de la guerra.
Eurípides maneja estos aspectos para tratar un tema como las destrucciones generadas por la guerra, aún y la pena more por todos lados, habrá algunas acciones para salvar el alma humana, la dedicación y el sacrificio. En estas obras se presentan las desgracias conllevadas por las vanidades humanas, lo cual lleva al sufrimiento de los seres mortales, principalmente a la mujer.

El realismo psicológico de los personajes
Generalmente se escuchan las interjecciones de los protagonistas cuando expresan sus dolores y penas, dichas frases dominan en los escritos de Eurípides. La agonía, el final de todo y el regreso de la funesta verdad, desencadenará el despertar de las expresiones humanas más íntimas de ambas maneras; la derrota demostrada al aceptar un destino terrible sin cuestionamiento alguno y el castigo al momento de exigir la justicia.
ANDRÓMACA: ¡Los Argivos dominadores me conducen!
HÉCUBA: ¡Ay de mí!
ANDR: ¿Por qué te afliges y me lamentas?
HÉC: ¡Ay, ay!
ANDR: ¡Mi destino sin igual!
HÉC: ¡Mis hijos!
ANDR: ¡Lo fuimos: ya no lo somos!
HÉC: ¡Acabó la dicha; quedó deshecha Ilión!
En algunas secciones del texto se expresan las frases más íntimas de los personajes, los cuales mantienen una firme posición de su personalidad. Esto al ser representado frente a la audiencia logrará una catarsis sentimental muy interna. Sólo utilizando un lenguaje muy trágico se logrará el fin deseado del autor: demostrar la realidad del alma al momento de enfrentar situaciones de alto grado pasional.
En una circunstancia de gran dolor sobresale la realidad del sentir humano y es ahí en donde se conoce el valor moral verdadero de un ser mortal.

Conflictos entre los sentimientos y emociones
No es el conflicto bélico el mayor de los enfrentamientos destructivos, sino el pasional, el cual desencadena todos los pesares de los seres mortales.
Los hombres están destinados a sufrir por sus acciones impulsivas; y al contrario de éstas, serán rescatados por el pasar de su mente y su alma.
Las troyanas reflejan el pesimismo y la desgracia frente a las decisiones del enemigo, pero por otro lado muestran la unidad en tiempos terribles, la bondad y solidaridad femenina.
Estas expresiones nos señalan la siguiente idea: aún y los pesares de la guerra y la destrucción lleguen a los seres amados, será la unidad quien salve a los valores interiores tanto personales como sociales.
Medea puntualiza lo contrario a lo expuesto en las troyanas; su impulso y desesperación la llevaron a cometer el castigo ante la injusticia masculina, un grito de angustia ante las decisiones arbitrarias sin fundamento justificable.
MEDEA: ¡Tú, a ti hablo: No me vengas ahora a hacerte el fantasioso y elocuente, prodigiando palabras sin tino! Te vence sólo una palabra mía. Debieras tú, si no fueras malvado, hacer esas bodas con mi aprobación, y no sin que hablaran los que te aman.
JASÓN: ¡Claro, lo hubieras aprobado, tú, que ahora, al saber mi enlace, no acabas de reprimir tu cólera!
MED: No te dominaba ese pensamiento. No, era que temías haberte enlazado a una extranjera y llegar a viejo sin duda a una boda gloriosa.
Es la expresión máxima de una persona que debe expresar su pensamiento interior y no guardarlo, pues ése será otro atormentar, no mencionar la razón por la cual uno será excluido de privilegios, todos por mera injusticia exterior.

El héroe trágico
La concepción del héroe según Eurípides
Eurípides innovó la idea del héroe trágico. Anteriormente era el protagonista, el personaje destinado a padecer un funesto final destinado por un oráculo o maldición. Dicha figura debe enfrentar conflictos morales y civiles para llegar a un ideal directo del alma y cumplirlo según su formación y deber.
A diferencia de lo dramaturgos anteriores, Eurípides evita un final funesto para el héroe, el cual viene con un sufrimiento mayor al principio de la obra.
Los cuestionamientos morales denotan la real apariencia del personaje principal, así como sus expresiones y acciones. La intriga en la trama muestran el cometido del héroe al momento de realizarlo, su decisión ante lo adverso lo realzará como tal.

Las troyanas, crítica a la guerra
La representación pacifista se muestra en los diálogos suplicantes de las protagonistas. Apenas se lograba una sociedad estable y llega la destructiva guerra a poner en juicio las decisiones femeninas. Nos marca el verdadero padecimiento bélico, la mujer sufre en el hogar y sociedad para después afrontar una acción terrible en donde logrará disponer de sus virtudes reales ante la peor de las situaciones. Dicho lapso destacará sus virtudes como figura femenina, ya que sus capacidades físicas no lo permiten, serán las fuerzas espirituales las detonantes de los momentos de mayor intensidad en donde se entronice la verdadera belleza femenina.

Medea, el castigo de la infidelidad
Esta figura trágica nos maneja una forma nueva de observar a un héroe.
Al comienzo de la trama Medea es el personaje doliente de los actos injustos de su esposo, modelo comparado a las anteriores protagonistas dolientes, pero el cambio comienza al momento de idear el plan para acabar con la infidelidad impune de quien le había jurado por los dioses proteger hasta el final de sus vidas. La trama se vuelve más emocionante cuando el concepto heroico de Medea se ve transfigurado en uno totalmente diferente al inicial: el antihéroe.
Este personaje utiliza métodos antimorales para lograr su castigo, aún y sufra los sacrificios familiares, logará por cualquier medio crear justicia por tantos pesares acometidos a su figura.
En comparación a Antígona, Medea logra lo contrario, puesto que hace acciones nefastas ante la sociedad, pero aún así, logran la captación del público, el cual entiende el significado de la justicia.
Antígona muere por un ideal moral y divino, Medea saldrá victoriosa de sus acciones y será enaltecida por ello, pues es justificable su venganza.
“Venganza no, castigo.”

Conclusión
El héroe trágico de Eurípides le dio un giro a la concepción anteriormente designada al prototipo protagónico. El ilustre designado por el autor, nos muestra que no se puede perecer para lograr nuestro cometido, aunque en ello se detallen sacrificios. El punto principal designado sobre el héroe trágico de Eurípides nos señala lo siguiente: Para lograr un ideal no se puede hacer por manos ajenas, si algo se desea con tanto fervor se necesitará de la unidad en momentos de desesperación y la plena decisión para cumplirlo, sólo eso nos mostrará la satisfacción propia para volar con las alas de la gloria.

Bibliografía
(1) Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Antih%C3%A9roe" Fecha de consulta 13 de noviembre
(3) Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Antih%C3%A9roe" Fecha de consulta 13 de noviembre
(4) Eurípides. Las diecinueve tragedias. Editorial Porrua S.A. Av. República Argentina, 15. México, 1976. Traducción Ángel Ma. Garibay K. Pág. 52
(5) Ibíd. Pág. 70
(6) http://es.wikipedia.org/wiki/Eur%C3%ADpides Fecha de consulta 15 de noviembre
(7) 4 Ibíd. Pág. 273
(8) 4 Ibíd. Pág. 59



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